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viernes, 5 de diciembre de 2014

FÁBULA DE LEONARDO DA VINCI-LA CALANDRIA

Érase una vez un viejo ermitaño que vivía en el bosque con la sola compañía de un pájaro de los llamados calandrias.
Un día, dos escuderos se llegaron a él y le invitaron a seguirles hasta el castillo, donde su señor estaba gravemente enfermo.
 
El viejo, seguido por la calandria, fue con los escuderos y pronto se encontró en la habitación del enfermo.
Cuatro doctores, moviendo la cabeza, hablaban entre sí.
- No hay nada que hacer - murmuró el que parecía más importante - ya está muriéndose -
 
El viejo ermitaño, sin pasar de la puerta, observó a la calandria, que había ido a posarse sobre el alto alféizar y miraba desde allí al enfermo.
- Curará - dijo entonces el ermitaño.
 
- ¿pero cómo puede este villano afirmar tal cosa! - exclamaron a un tiempo los doctores.
 
El moribundo abrió los ojos, vio a la calandria que lo contemplaba, y trató de sonreir.
Pero poco a poco sus mejillas se colorearon, le volvieron las fuerzas y, ante el estupor de los presentes, dijo:
- Me siento un poco mejor -
 
Al poco tiempo, el señor del castillo, ya restablecido completamente, se fue al bosque para dar las gracias al viejo mago.
- No me lo agradezcáis - dijo el ermitaño. - Ha sido el pajarillo quien os ha curado. La calandria, - añadió - es un pájaro muy sensible: si cuando se encuentra ante un enfermo, no lo mira y vuelve la cabeza hacia otro lado, significa que no hay esperanza; si en cambio lo mira, como ha hecho con vos, quiere decir que el enfermo no morirá. Así, con su mirada, la calandria lo ayuda a curarse.
 
Como la sensible calandria, el amor virtuoso no mira las cosas feas y tristes, sino que convive con las nobles y honestas. Los pájaros tienen por patria una florida selva y la virtud tiene como patria un corazón gentil.
El verdadero amor se revela ante la adversidad; es como una luz que resplandece tanto más cuanto más negra es la noche.

(ILUSTRACIONES DE P. HUMADA)

sábado, 1 de marzo de 2014

EL PAPEL Y LA TINTA (fábula de Leonardo de Vinci)

Una hoja de papel, que estaba sobre una escribanía junto a otras hojas iguales a ella, se encontró, un buen día, completamente manchada por unos signos. Una pluma, bañada en una negrísima tinta, había escrito en ella multitud de palabras.
-¿No podías ahorrarme esta humillación? -dijo enojada la hoja de papel a la tinta-. me has ensuciado con tu negro infernal, me has arruinado para siempre.
-Espera -le respondió la tinta-. Yo no te he ensuciado, te he revestido de palabras. Desde ahora ya no eres una hoja de papel, sino un mensaje. Custodias el pensamiento del hombre. Te has vuelto un instrumento precioso.
En efecto, poco después, ordenando la escribanía, alguien vio aquellas hojas esparcidas y las juntó para arrojarlas al fuego. Pero de pronto advirtió la hoja "sucia" de tinta: y entonces tiró las demás y devolvió a su lugar la que llevaba, bien visible, el mensaje de la palabra.

LAS FÁBULAS Y LEYENDAS DE LEONARDO DE VINCI

LA FÁBULA DE LEONARDO


 
 
 
 
 
 



Por prados y colinas
camina un bello anciano,
se sienta junto al río,
sigue hacia el mar, midiendo
sus pasos en la arena.
Sus ojos son dos lentes
fijas que agrandan todo.
Sus manos bisturíes,
pincel, martillo, pluma.
Aunque camina puede
ir caminando inmóvil.
Sus oídos  despiertan
las hojas y los pájaros.
Cuando duerme, su sueño
ilumina la tierra.
-Buenos días, señor-
Le canta la calandria.
-Soy la higuera-mis frutos
son la envidia del olmo.
-Ten piedad de la parra,
vencida por ingenua.
-Duélete de la ostra,
víctima del cangrejo,
por mirar a la Luna.
-Soy el ratón, buen postre
para la comadreja,
aunque ignore que al punto
va a comérsela el gato.
-Mira el grano de trigo
trasportado en la boca
de la crédula hormiga.
-Buenas noches-Yo soy
la llama en que se quema
la loca mariposa.
-Compasión para el oso
que huye picoteado
de un enjambre de abejas.
-Soy la piedra rodada
por vanidad al valle,
que suspira llorando
por volver a la cumbre.
El unicornio era,
bello señor, mi amado,
los malos cazadores
le dieron muerte un día.
-Soy el toro salvaje.
-El cocodrilo hipócrita.
-El iluso torrente.
-La navaja barbera.
-La urraca devorada
por la astucia del zorro.
-La red atrapadora.
-La lengua parlanchina
mordida por los dientes.
-El vino vengativo.
-El ojo de la llave...
-¿Y tú, dinos, y tú?
-Yo soy, yo soy...miradme.
¿Acaso no me veis?
Mi vuelo se remonta
más alto que el del águila.
Yo soy el hombre-pájaro.
El primero que anhela
ir al sol y a la luna.
El pájaro mecánico,
hoy asombro del mundo.
¿Queréis saber mi nombre?
Me llamo Leonardo.
Digo así...pero todos,
dudando, sonrieron.
Y la cola de un burro
le dio un golpe en la frente,
creyendo era su mosquito. 
 

(Roma, 1973 Rafael Alberti)