Ultimamente no sé qué escribir,
no se me ocurre nada,
solo se me ocurre decir que el camino está poblado,
que las sendas no son los caminos,
y que la gente se han volado,
y también que la ciudad está prohibida,
que se duerme de aburrimiento la vida,
que no sé donde estoy nadando,
solo se me ocurre que el tiempo se ha parado,
que el minutero va a la deriva,
que el espacio se ha vaciado,
y también que se estorban los enamorados,
que empujan y con las bridas
como caballos desbocados,
solo se me ocurre silenciar la palabra,
ver la palabra en la ruina
y sembrarla en un sembrado,
y también que los locos son los cuerdos,
que los cuerdos solo deliran
y que ninguno escarmentamos,
solo se me ocurre no escribir nada,
que estas palabras vayan deprisa
hacia los huecos fracasados,
y también que cierre la llave
en el cajón y que maldigan
por lo siglos que las he callado,
solo se me ocurre que vas a leerme,
y meditando sobre estas rimas
y pensando que estoy amargado,
y también que vas a decirme
que me deje de pamplinas
y que no vacile de ser tan raro,
no se me ocurre nada que escribir,
salvo que el tiempo está volado,
salvo que limpio las repisas
de los armarios rancios,
de las noches fugitivas
y de las charlas en vano,
de la soledad amarilla
y de mis huesos enanos,
y de la sonrisa mal parida
y de este mirar extraño,
y de las palabras prohibidas
y de la ironía del encanto,
solo se me ocurre escribir por que tú estás
en algún momento de este espacio
y en este tiempo en concreto
leyendo estas palabras
e intentando adivinar
por qué este mensaje extraño,
solo se me ocurre callar un momento,
no decir nada, mostrar mi sonrisa,
que mis arrugas han formado,
y también que sé que ignoras
por qué fuerzo con prisas
y te lo voy a decir de una vez:
porque me duelen las manos,
porque me duelen las manos,
porque me duelen las manos,
porque me duelen las manos de romper
mis desgracias del pasado,
porque me duelen las manos de volver
a la esquina que ya he pasado,
porque me duelen las manos de ver
el daño que me has causado,
y porque me duelen los ojos,
y porque me duelen los ojos,
y porque me duelen los ojos,
y porque me duelen los ojos de mirar
a las nubes que han matado,
y porque me duelen los ojos de observar
como el amor se han enfriado,
y porque me duelen los ojos en el mar
con sus azules desgatados,
ya no voy a escribir más,
que mis piernas se han agotado
de andar por los caminos
que siempre van cuesta abajo,
ultimamente no sé qué escribir,
no se me ocurre nada,
salvo una sola palabra
que siempre he llevado,
yo sé que quieres saberlo
y yo quiero que tu lo sepas,
pero si lo supiéramos los dos,
quizás, solo quizás,
dejaría de ser un secreto,
perdóname que no te la diga
pero sé lista,
búscala entre tus manos.
lunes, 12 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
domingo, 4 de noviembre de 2012
PERO ESTE VERSO
Pero
este verso nace de una noche que se ha cerrado,
pero este verso busca por los
infinitos senderos,
pero
este verso huye de lo más sagrado,
pero
este verso se camufla en los enredos,
más
este verso recorre mis sembrados,
menos
este verso los demás están enteros,
por
este verso yo me había enamorado,
entre
este verso y el tuyo yo me enredo,
según
este verso yo escribo desde un lado,
como
este verso hay otro paralelo,
porque
este verso no alcanza el cuadrado
ora
este verso que yo te entrego,
pero
este verso muere como diga el dado,
pero
este verso brota del tapicero,
pero
este verso se mueve mareado
pero
este verso se quema en el cenicero,
más
este verso su sentido no es llevado,
menos
este verso los demás son eternos,
por
este verso yo nunca te habría dejado
entre
verso te fuiste con tus enredos,
según
este verso lo que dije es pasado,
como
este verso el futuro es incierto,
porque
este verso se siente anulado
ora este
verso que en mis manos te cedo.
PROMETO
Prometo
por una vez decir algo coherente
que
aunque no lo creas a veces hasta me sale,
y
aunque pienses que otra vez soy inocente
te
voy a decir todo lo que vales,
vales
la ruina de los dictadores amargados,
vales
la felicidad de la gente sencilla,
vales
la mirada de una chiquilla
al
juguete que le han regalado,
vales
el roble que da una semilla,
vales
un bosque de hadas y magos,
vales
el olor del mar en su orilla,
vales
el azul de la noche de verano,
vales
como planta en la roca árida,
vales
como el viento para el bogador del mar,
vales
como esa muñeca de cara pálida
y
con su mirada que siempre estará,
vales
como tu amigo y compañero,
vales
como tu gente y alguien más,
vales
como el silencioso lucero
de
aquella noche que no olvidarás,
vales
para mí aunque te parezca tonto,
vales
para mí con tus manos vivas,
vales
para mí tu sonrisa que de pronto
engrandece
el sentido de toda mi vida.
viernes, 2 de noviembre de 2012
CAMINAR TAN PEREGRINO
Caminar tan peregrino,
esperando tu mirar,
valentía de este camino,
¿dónde me llevará?,
mi alma, no es mi destino,
ni el aire por respirar,
otra vez me he perdido,
no sé cuantas van ya,
¿qué espero de la mujer?,
¿siluetas de mis
sentidos?,
no sé qué querer deseo
querer,
y qué mujer me lo ha
prohibido,
quizás vendí mi corazón,
mi alma, no es mi destino,
me duele como honda herida
que no supieras quien he
sido,
malgastado por la
soberbia,
por la vanidad, por el
vicio,
quise ser quien no era
y tú quisiste a quien no
he sido,
por eso me abandonaste,
mi alma, no es mi destino,
deja que lo último que
haga
sea
amarte en este escrito.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Está en mi vida, la vida entristecida
Está en mi vida, la vida
entristecida,
y entre mis manos, tus
cálidas manos,
que en este sueño de un
triste día
soñé ay de mí que me has
dejado,
años que pasan y mi alma
angustiada,
locura callada, hablo con
mi mente,
soñando aquella infinita
mirada,
y maldiciendo que estás ausente,
ya caen lentas las hojas
invernales,
de los robles enormes y
secos,
se hace de noche y tras
los cristales,
lagrimea la lluvia con
suaves ecos,
todo se detiene y se
difumina,
todo se oculta como un
engaño,
oscuras sombras donde el
sol declina
todas las sonrisas de mis
años,
lamentaré que mi vida está
perdida,
mientras ignoro que la
mañana asoma,
pasadas noches de
infiernos vividas,
¿dejará la luz oculta las
sombras?,
quise decir una vez cuanto
te quiero,
para entonces tú ya no
estabas,
te fuiste alocada por otro
sueño,
mi sueño, no te
interesaba,
llegan por ello los días
otoñales,
de hojas ocreadas y tardes
preciosas,
recordando aromas de
rosales
de la primavera
bulliciosa,
este dolor que en mi alma
se fija,
y estas palabras que un
amor describen,
a duras penas, tristes
rimas,
que al leerlas, me
deprimen,
así pues en la mañana
clarean
luces de los enamorados,
y en mi eterna noche se
queda
el triste
olvido que me has dejado.
lunes, 22 de octubre de 2012
AL FINAL DE TU VIDA
Yo soy lo último de tu
vida,
el último amor ignorado,
la palabra breve del poeta,
Un gris papel olvidado,
el último concepto que te
queda
del último metro que has
dado,
la estrella débil de la
noche
de un triste cielo
azulado,
el último objeto que
ignoraste
en el tacto de tus manos,
un conjuro de la mañana
en la noche olvidado,
quizás, el dulce sueño
que tuviste con doce años,
lo único que te queda
de tu tiempo y tu espacio,
yo ahora te recuerdo
el sueño de aquel verano,
seco tus lágrimas amargas
de tu corazón desolado,
aquel que un día
ignoraste,
no lo querías a tu lado,
yo soy tu última brisa,
la que ignoras cómo ha
llegado,
el amor que deseabas
y en un cajón olvidado,
la palabra más oculta
de un extenso tratado,
la última mano que sientes,
heridas están tus manos,
la mirada me la vuelves,
tus ojos se han volcado,
yo soy tu corazón, tu
alma,
siempre estuve a tu lado,
me callé cuando me
olvidabas,
te hablé cuando te
dejaron,
soy el amor que no esperabas,
el único
que te ha quedado.
RELATO DE SERGIO STEPANSKY - LEÓN DE GREIFF
¡Juego mi vida!
¡Bien poco valía!
¡La llevo perdida
sin remedio!
Erik Fjordsson.
Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...
La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...—
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...
Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola...
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...
o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
¡Bien poco valía!
¡La llevo perdida
sin remedio!
Erik Fjordsson.
Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...
La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...—
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...
Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola...
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...
o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
lunes, 15 de octubre de 2012
SI NO TE HE VIVIDO
Nunca
moriré si tú no me amas
porque
no he vivido,
la
noche no es paz callada
si
no te he vivido,
no
hay sueños que agoten mi alma
si
no te he vivido,
si
no te he vivido,
si
no te he vivido,
si
no he empezado nada,
si
nada ha tenido principio,
vegeto
en historias sin cuento,
figuro
en libros no escritos,
reloj
sin aguja, sin tiempos,
tren
que no aparca en un sitio,
no
moriré pues tu no me amas,
porque
no he vivido,
estos
versos, vanas palabras,
si
no te he vivido,
si
no te he vivido,
si
no te he vivido,
si
no he empezado nada,
si nada
ha tenido principio.
miércoles, 10 de octubre de 2012
YO VOLVERÉ A QUERERTE
Yo volveré a quererte
Si de
nuevo, en los mismos hechos
Nadie vence,
Yo volveré
a quererte
Si las
mismas palabras que dijimos
Son diferentes,
Si partimos
de la nada
Pero llevamos
todo lo que hicimos,
Yo volveré
a quererte
Si olvidamos
aquel momento
Que tanto
nos quisimos,
Si cruzamos
las mismas calles
Donde tanto
nos aburrimos,
Pero esta
vez nos fijamos
Que tonto
asunto confundimos,
Yo volveré
a quererte
Más que
a la brisa del verano tibio,
Que arrancó
sin saberlo los momentos
Que guardarlos
no supimos,
Si llevamos
permanente
El pasado
con sentido,
Así,
cuando tú quieras
Yo volveré a quererte.
sábado, 6 de octubre de 2012
SOLO QUISIERA AL FINAL
Solo
quisiera al final
que la luz
esté conmigo,
y que todas
las cuevas profundas
sean la
excepción de mi camino,
solo
quisiera al final
que el amor
esté conmigo,
y que el
odio desequilibrado
se haya
muerto por sí mismo,
solo quisiera
al final
que el
color esté conmigo,
que lo
ambiguo y difuminado
no marque
el recuerdo del río,
solo
quisiera al final
que el
azahar esté conmigo,
y que todo
aroma bloqueado
se haya
liberado en mis sentidos,
solo
quisiera al final
que la
libertad esté conmigo,
y que la
prisión sea un concepto
una
historia, un cuento chino,
solo
quisiera al final
que la paz
esté conmigo,
y que el
poder y la codicia
al infra
mundo se hayan ido,
solo
quisiera al final
haber sido
útil contigo,
y que si
una vez no te escuché
rencor no
me hayas prescrito,
solo
quisiera al final
cuando la
muerte esté conmigo,
que los
sueños de romántico
perduren invictos.
PARA UN ESTETA - José Hierro
Tú que hueles la flor de la bella palabra
acaso no comprendas las mías sin aroma.
Tú que buscas el agua que corre transparente
no has de beber mis aguas rojas. Tú que sigues el vuelo de la belleza, acaso
nunca jamás pensaste cómo la muerte ronda
ni cómo vida y muerte —agua y fuego— hermanadas
van socavando nuestra roca. Perfección de la vida que nos talla y dispone
para la perfección de la muerte remota.
Y lo demás, palabras, palabras y palabras,
¡ay, palabras maravillosas! Tú que bebes el vino en la copa de plata
no sabes el camino de la fuente que brota
en la piedra. No sacias tu sed en su agua pura
con tus dos manos como copa. Lo has olvidado todo porque lo sabes todo.
Te crees dueño, no hermano menor de cuanto nombras.
Y olvidas las raíces («Mi Obra», dices), olvidas
que vida y muerte son tu obra. No has venido a la tierra a poner diques y orden
en el maravilloso desorden de las cosas.
Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas
sin alzar vallas a su gloria. Nada te pertenece. Todo es afluente, arroyo.
Sus aguas en tu cauce temporal desembocan.
Y hechos un solo río os vertéis en el mar,
«que es el morir», dicen las coplas. No has venido a poner orden, dique. Has venido
a hacer moler la muela con tu agua transitoria.
Tu fin no está en ti mismo («Mi Obra», dices), olvidas
que vida y muerte son tu obra. Y que el cantar que hoy cantas será apagado un día
por la música de otras olas.
acaso no comprendas las mías sin aroma.
Tú que buscas el agua que corre transparente
no has de beber mis aguas rojas. Tú que sigues el vuelo de la belleza, acaso
nunca jamás pensaste cómo la muerte ronda
ni cómo vida y muerte —agua y fuego— hermanadas
van socavando nuestra roca. Perfección de la vida que nos talla y dispone
para la perfección de la muerte remota.
Y lo demás, palabras, palabras y palabras,
¡ay, palabras maravillosas! Tú que bebes el vino en la copa de plata
no sabes el camino de la fuente que brota
en la piedra. No sacias tu sed en su agua pura
con tus dos manos como copa. Lo has olvidado todo porque lo sabes todo.
Te crees dueño, no hermano menor de cuanto nombras.
Y olvidas las raíces («Mi Obra», dices), olvidas
que vida y muerte son tu obra. No has venido a la tierra a poner diques y orden
en el maravilloso desorden de las cosas.
Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas
sin alzar vallas a su gloria. Nada te pertenece. Todo es afluente, arroyo.
Sus aguas en tu cauce temporal desembocan.
Y hechos un solo río os vertéis en el mar,
«que es el morir», dicen las coplas. No has venido a poner orden, dique. Has venido
a hacer moler la muela con tu agua transitoria.
Tu fin no está en ti mismo («Mi Obra», dices), olvidas
que vida y muerte son tu obra. Y que el cantar que hoy cantas será apagado un día
por la música de otras olas.
domingo, 16 de septiembre de 2012
¿Por qué tu sonrisa?
Dime corazón por qué tu
risa,
me partes el alma, dime
corazón
por qué tu risa,
esta canción se nubla de
tristeza,
por amor, dame una razón
de toda tu pereza,
serviría una sola
que tus manos agarraran
mi locura,
aunque hicieras con ella
diabluras,
pero iluminaras con tus
ojos
mi alma oscura,
díme corazón
por qué tu entereza,
yo te olvido y me voy
trazando en tu vileza
surcos de sangre sobre
piel,
copas de rosas con miel,
de mí nada esperas,
díme corazón
por qué me olvidas
sin dolor,
díme corazón
para qué te sirve
tu entereza.
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