Ya no puedo más, caigo, estoy en el precipicio,
no puedo oir treinta voces al mismo tiempo,
mil ventanas se abren, me van enloqueciendo,
no puedo inventar a mil como a mí mismo,
no puedo evitar porque así lo siento
mantener la conversación, seguir tu ritmo,
tu no puedes ver mi espalda, me mantengo
a duras penas evitando el abismo,
no puedo más, todo lo doy, nada consigo,
ni una pequeña palabra de entendimiento,
solo un duro exigir, ningún -lo siento-
las piedras se engrandecen en mi camino,
yo no sé si deberia alguna vez decirlo,
no lo hago, sé que es solo un presentimiento,
la gente me dice que sea yo mismo
y si lo soy no me entienden al mismo tiempo,
parece que siempre yo soy el que obligo
a ir llevando las arenas por el firmamento,
las estrellas deberián nacer de mí, es mi signo,
mi creación no puede parar ningún momento,
es agotador, no sabes cuánto me agota este filo,
no sabes nada, crees saber mis tormentos,
ellos ya no están, soy naufragio a barlovento
y, curiosamente, sin origen, ni destino,
cosas rotas, dispersas, flotando por ahí en medio,
las espumas del mar van forzando su brillo,
el Sol me mata, la Luna me aplasta, sin remedio
voy poco a poco diluyéndome, me fatigo,
me ahogo, me falta el aire, y tu mano tendiendo
una cuerda húmeda y suave, mecerme tibio,
una como yo, rara y ávida, de verdad que tiemblo,
el agua fría del fondo me lanza dardos fríos,
no puedo ser infinito, de verdad que lo siento,
soy tan sencillo como el juego de un niño,
yo quisiera darte todo lo que quieres, no puedo,
me falta el tiempo, el reloj me va haciendo añicos,
dicen que los años te enseñan y parece cierto,
y sin embargo volvemos a caer en lo mismo,
el mundo da vueltas y vueltas sin remedio,
la misma esquina, el mismo café, el mismo vicio,
en mi deriva requiero, de verdad, ir pidiendo
un poco de paz, algunos momentos tranquilos,
me da pena pensar que solo a él llego
si de vosotros me alejo, si solo me aislo,
entonces, en ese lugar, en ese mismo momento,
si os libero el alma, consigo tu alma como yo la concibo,
y entonces aparece el anhelado rincón que yo quiero,
y los ojos que me miran como yo los miro,
liberar nuestro espíritu, matar los fragmentos
que persistentes dejamos y por si acaso huimos,
que dudamos de verdad que todo esto es tan sincero
como los sonidos de nuestros huesos en nuestro camino,
no puedo más ocultar mis verdaderos sentimientos,
y llegado a esto me dispongo a apostar por un loco río,
por un fluido de sangre y sudor de mi cuerpo
y aunque se vaya secando, me da ya lo mismo,
¿qué puedo perder? ¿mi vida pasada? ¿todo ese tiempo
que he vivido si felizmente no lo he vivido?
mi vida pasada, pasada es, que se vaya al infierno,
que en el infierno han estado mis deseos dormidos,
paso del que dirán, las cosas a veces no tienen remedio,
lo extraño es persistir en arreglar lo que ya está roído,
prefiero unas nuevas arenas de un mar insensato
que las secas arenas de un mar cohibido,
pongo en la mesa mi ser triste, tu mirada yo entiendo,
paso de ser el tipo simpático, alegre y divertido,
y en este giro del juego, extraña mueca te va apareciendo,
que imaginabas las cartas que siempre me has visto,
no éstas, oscuras, ajenas, yo te doy ese momento,
o todos los momentos que quieras por siglos,
si alguna vez estas invisibles lágrimas que voy vertiendo
las veas por fin y te lleguen como un tibio rocío,
como un -estoy aquí- desde siempre y muy adentro,
ese ser que dentro llevamos, del que nunca supimos,
y que necesita como necesita el ave al viento,
como necesité tu alma y limpiarme a mí mismo.
domingo, 20 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
ANOCHE
Anoche bebí por ti
y te escribí un poema,
no es este, no lo creas,
olvidé el que te escribí,
creo que decía que te amaba,
con copa de lágrimas en mi mano,
no sé con quien hablaba,
pero no estabas a mi lado,
de estarlo no consumiría
penas de amor tan desolado,
de estarlo, yo, esta mañana
no
tendría este sabor amargo.
lunes, 14 de enero de 2013
Ahora, que pena
Fuertes, claras, antes eran,
ahora, que pena
que parezcan sucias palabras.
Besos, abrazos, antes eran,
ahora, que pena
que parezcan absurdos y vanos.
Apoyo, elogio, antes eran,
ahora, que pena,
que parezca inocuo.
Emoción, trabajo, antes eran,
ahora, que pena,
tanto sudor en vano.
Tienes, posees, antes eras,
ahora, que pena,
no tienes el alma serena.
Vales, valor, antes eras,
ahora, que pena,
tan caducado honor.
Vida y obra, antes eran,
ahora, que pena,
tan áridas horas.
Dulzura, antes eras,
ahora, que pena,
solo queda amargura.
Renuevas, antes eras,
ahora, que pena,
tan fría piedra.
ahora, que pena
que parezcan sucias palabras.
Besos, abrazos, antes eran,
ahora, que pena
que parezcan absurdos y vanos.
Apoyo, elogio, antes eran,
ahora, que pena,
que parezca inocuo.
Emoción, trabajo, antes eran,
ahora, que pena,
tanto sudor en vano.
Tienes, posees, antes eras,
ahora, que pena,
no tienes el alma serena.
Vales, valor, antes eras,
ahora, que pena,
tan caducado honor.
Vida y obra, antes eran,
ahora, que pena,
tan áridas horas.
Dulzura, antes eras,
ahora, que pena,
solo queda amargura.
Renuevas, antes eras,
ahora, que pena,
tan fría piedra.
sábado, 12 de enero de 2013
EL ENGAÑO
Yo no sé qué caminos vas devorando o si pasas de largo o tu ausencia te delata,
o si el tiempo pasado ya no te vale nada, o si aquello que hicimos lo fuiste tirando.
Yo no quiero pensar lo que ando pensando, y si esos "te extraño" eran tan ciertos,
o eran tan falsos y yo me reviento por la frialdad con que me ibas drogando.
Yo no sé si los ecos que ahora se asoman son los sonidos de una verdad comprobada,
pero sí sé en cambio que con estas palabras fundiré los espacios que quedaron en sombra.
Yo no sé si contigo me he precipitado, si no me contuve, si me comen las ganas
de volcarme loco y con ansias por reconocer tu obra, tu gran trabajo.
Felicidades te digo, felicidades te otorgo, bravo por ese trabajo de aparentes palabras,
si quieres yo te voy poniendo ya la medalla que a mi me sobra desde el otoño.
No hace falta que vayas diciendo que todos estos poemas no valen nada,
pues no son poemas, es mi propia alma, eso no se valora, no se valora lo eterno.
Yo no sé qué guardas debajo de tu blusa, ni qué tocas con tus manos en estos momentos,
puede que solo sea un presentimiento, pero siento que tu alma se torna oscura.
Quizás piensas que se puede jugar con la gente, pero no olvides que la gente se te rebela,
que vamos por el mar con una sutil vela y que si se quema no se ahogarán inocentes.
¿Puedes contar cuánta gente te quiere? y que te quieren porque te necesitan,
¿eso no te vale? ¿eso no te excita? ¿te alegras acaso de gente que hieres?.
Yo no he recibido muchas confesiones de dolor estallado y de quien no conozco,
pero en esta ocasión incluso convoco hasta locos desatados en locas misiones.
A mí no me importa ¿sabes? pero sí me importan a quienes haces sufrir,
que lo mío es un ir y venir por callejuelas y trastiendas desubicadas.
Yo no quiero por mí saber nada, pero no voy a callarme ahora, te voy a decir
que cualquier asunto que lleves adelante, en adelante no me valdrá nada.
Es una lástima romper equilibrios de sutiles hilos que unen las almas,
es ir tirando por las vallas a los escombros aquellos sinceros versos,
pero más me vale un pequeño beso, honesto, sencillo, en mi sudada cara
que los miles de aquellos que fueron lanzados a diestro y siniestro.
Más me valen palomas blancas que ensucien paredes y lo hagan con ganas,
que águila imperiosa dibujada por medio de segmentos tan sucios,
yo ya no estoy en el uso, mis manos se amansan, el odio no estará mañana,
sino más bien una alta muralla de cañones al sol que serán mi refugio.
No avances con tus tropas que yo no soy la meta de ninguna locura,
puedo ser y lo sé la basura de otros, nada de esto ya me importa,
y no me andaré por las ramas cortas o blandas sino por las más duras
que llegue a una seria jura de propósito de ignorancia de tus horas.
Si decides venir, ven como quieras, y aún con la cara lavada con el agua,
quizás no ahora, quizás mañana, o más adelante, podrás enterarte
que esto que digo no son los pedantes momentos de bellas palabras,
sino mi forma más alargada de que seas quien seas voy a enterrarte.
o si el tiempo pasado ya no te vale nada, o si aquello que hicimos lo fuiste tirando.
Yo no quiero pensar lo que ando pensando, y si esos "te extraño" eran tan ciertos,
o eran tan falsos y yo me reviento por la frialdad con que me ibas drogando.
Yo no sé si los ecos que ahora se asoman son los sonidos de una verdad comprobada,
pero sí sé en cambio que con estas palabras fundiré los espacios que quedaron en sombra.
Yo no sé si contigo me he precipitado, si no me contuve, si me comen las ganas
de volcarme loco y con ansias por reconocer tu obra, tu gran trabajo.
Felicidades te digo, felicidades te otorgo, bravo por ese trabajo de aparentes palabras,
si quieres yo te voy poniendo ya la medalla que a mi me sobra desde el otoño.
No hace falta que vayas diciendo que todos estos poemas no valen nada,
pues no son poemas, es mi propia alma, eso no se valora, no se valora lo eterno.
Yo no sé qué guardas debajo de tu blusa, ni qué tocas con tus manos en estos momentos,
puede que solo sea un presentimiento, pero siento que tu alma se torna oscura.
Quizás piensas que se puede jugar con la gente, pero no olvides que la gente se te rebela,
que vamos por el mar con una sutil vela y que si se quema no se ahogarán inocentes.
¿Puedes contar cuánta gente te quiere? y que te quieren porque te necesitan,
¿eso no te vale? ¿eso no te excita? ¿te alegras acaso de gente que hieres?.
Yo no he recibido muchas confesiones de dolor estallado y de quien no conozco,
pero en esta ocasión incluso convoco hasta locos desatados en locas misiones.
A mí no me importa ¿sabes? pero sí me importan a quienes haces sufrir,
que lo mío es un ir y venir por callejuelas y trastiendas desubicadas.
Yo no quiero por mí saber nada, pero no voy a callarme ahora, te voy a decir
que cualquier asunto que lleves adelante, en adelante no me valdrá nada.
Es una lástima romper equilibrios de sutiles hilos que unen las almas,
es ir tirando por las vallas a los escombros aquellos sinceros versos,
pero más me vale un pequeño beso, honesto, sencillo, en mi sudada cara
que los miles de aquellos que fueron lanzados a diestro y siniestro.
Más me valen palomas blancas que ensucien paredes y lo hagan con ganas,
que águila imperiosa dibujada por medio de segmentos tan sucios,
yo ya no estoy en el uso, mis manos se amansan, el odio no estará mañana,
sino más bien una alta muralla de cañones al sol que serán mi refugio.
No avances con tus tropas que yo no soy la meta de ninguna locura,
puedo ser y lo sé la basura de otros, nada de esto ya me importa,
y no me andaré por las ramas cortas o blandas sino por las más duras
que llegue a una seria jura de propósito de ignorancia de tus horas.
Si decides venir, ven como quieras, y aún con la cara lavada con el agua,
quizás no ahora, quizás mañana, o más adelante, podrás enterarte
que esto que digo no son los pedantes momentos de bellas palabras,
sino mi forma más alargada de que seas quien seas voy a enterrarte.
miércoles, 9 de enero de 2013
Aquella noche
Piso aceras de calles con borrascas
con un frenético empeño de locura,
el sordo ruido, mis piernas flacas
me desvían por una calle oscura,
una lámpara atestigua mi presencia
y las ratas surgen de la cloaca,
buscan panes y vinos y miserias
de este andar cansino, mi morada,
logro zonas de alejada periferia,
prostituta se esmera, me llama,
pide calor para su larga tristeza
de noches frías que la inflama,
la grasa se precipita con la lluvia,
el caro perfume se desbarata,
las piernas se abren con la furia
del tiempo donde no se logra nada,
en la luz las sombras ocultan
los azules cristales del agua,
en el cielo mueren las estrellas
por tanta soledad alejadas,
mi tiempo se va callando
y las noches son tan largas,
en las esquinas van cuajando
los óxidos de las lágrimas,
dejé de verla, parecen siglos,
no hace mucho que me cantaba,
aquello que tenía el sentido
de unos ojos que se clavan,
el tranvía devora chirreante
los túneles de la madrugada,
borrachos como elefantes
sin senda ni morada,
se decantan las gotas grises
por las tuberías de la nostalgia,
recuerdo aquella noche triste
donde nada me consolaba,
fue mi llanto más intenso,
yo ignoraba su causa,
pero fue tan profundo y tenso
que me dolió hasta el alma,
puedo comprar una escena,
puedo vivir sin mi cara,
pero no puedo sentirte apenas,
quédate con mis ganas,
y andaba despacio en vacío,
mis manos no tenían nada,
tocaban paredes de hastío,
y la angustia se desgarraba,
¿por qué salí aquella noche?
¿qué es lo que buscaba?
bramando aparece un reproche
y sentía la flecha clavada,
dejémoslo aquí, ya no hay honra,
ni orgullo que ilumine mi cara,
y solo me queda esta noche,
después, no recordaré nada.
con un frenético empeño de locura,
el sordo ruido, mis piernas flacas
me desvían por una calle oscura,
una lámpara atestigua mi presencia
y las ratas surgen de la cloaca,
buscan panes y vinos y miserias
de este andar cansino, mi morada,
logro zonas de alejada periferia,
prostituta se esmera, me llama,
pide calor para su larga tristeza
de noches frías que la inflama,
la grasa se precipita con la lluvia,
el caro perfume se desbarata,
las piernas se abren con la furia
del tiempo donde no se logra nada,
en la luz las sombras ocultan
los azules cristales del agua,
en el cielo mueren las estrellas
por tanta soledad alejadas,
mi tiempo se va callando
y las noches son tan largas,
en las esquinas van cuajando
los óxidos de las lágrimas,
dejé de verla, parecen siglos,
no hace mucho que me cantaba,
aquello que tenía el sentido
de unos ojos que se clavan,
el tranvía devora chirreante
los túneles de la madrugada,
borrachos como elefantes
sin senda ni morada,
se decantan las gotas grises
por las tuberías de la nostalgia,
recuerdo aquella noche triste
donde nada me consolaba,
fue mi llanto más intenso,
yo ignoraba su causa,
pero fue tan profundo y tenso
que me dolió hasta el alma,
puedo comprar una escena,
puedo vivir sin mi cara,
pero no puedo sentirte apenas,
quédate con mis ganas,
y andaba despacio en vacío,
mis manos no tenían nada,
tocaban paredes de hastío,
y la angustia se desgarraba,
¿por qué salí aquella noche?
¿qué es lo que buscaba?
bramando aparece un reproche
y sentía la flecha clavada,
dejémoslo aquí, ya no hay honra,
ni orgullo que ilumine mi cara,
y solo me queda esta noche,
después, no recordaré nada.
viernes, 4 de enero de 2013
Poema de amor anónimo
Mi dulce amada tiene los ojos cerrados
asomados de entre sus sábanas blancas,
su brazo sereno por el codo quebrado,
y su mano en la limpia almohada,
agita los dedos en su sueño profundo
y recorre con ellos por mi cadera
caminos cubiertos por el arco del mundo,
que la vida en su sueño la lleva,
yo la imagino soñándome a veces
sentirme a su lado como un verano
de azul cielo con astros celestes
y brillar como los ojos enamorados,
¡cómo la quiero!, y no lo sabe nunca,
y no lo sabrá que esto yo no lo muevo,
que prefiero quedarme a oscuras
antes que sepa que por ella me muero,
prefiero su ignorancia y su vuelo libre,
que no quiero cadenas por alguna palabra,
que me salga del alma y aturdirle,
y que deje de ser mi amiga del alma,
las cosas que pasan, cierto es, no retornan,
y dejaré este amor congelado en mi mente,
y tan cierto es como que no daré forma
a este amor tan intenso y latente,
¡cómo la quiero! y ella no lo sabe
y no lo sabrá pues me lo llevo a mi entierro,
que prefiero millones de noches con sables
antes que un segundo romper su lucero,
de qué sirve este amor ¿verdad? si es inútil,
si en este papel se quedará este misterio
de mi amor que en mi mente se aburre
de tanta soledad y de tanto silencio,
¡como la quiero! ella nunca lo sabrá
y aunque se lo dijera lo haría con palabras
trabadas para ocultar la verdad,
palabras, palabras, palabras, palabras,
una coraza, un fósil, una escaramuza,
una aventura que jamás se inició,
una lágrima por esta bella musa,
y mis manos diciéndole adiós,
duerme mi amada, yo cuido por ti,
y regaré con mis lágrimas todas tus flores,
y que al despertar las oiga decir
que alguien te amó en esta noche.
Mi dulce amada tiene los ojos cerrados
asomados de entre sus sábanas blancas,
su brazo sereno por el codo quebrado,
y su mano en la limpia almohada,
y entre sus dedos tiene apresado
un poema que en una noche clara
le escribió un desconocido enamorado
que se murió en la madrugada.
asomados de entre sus sábanas blancas,
su brazo sereno por el codo quebrado,
y su mano en la limpia almohada,
agita los dedos en su sueño profundo
y recorre con ellos por mi cadera
caminos cubiertos por el arco del mundo,
que la vida en su sueño la lleva,
yo la imagino soñándome a veces
sentirme a su lado como un verano
de azul cielo con astros celestes
y brillar como los ojos enamorados,
¡cómo la quiero!, y no lo sabe nunca,
y no lo sabrá que esto yo no lo muevo,
que prefiero quedarme a oscuras
antes que sepa que por ella me muero,
prefiero su ignorancia y su vuelo libre,
que no quiero cadenas por alguna palabra,
que me salga del alma y aturdirle,
y que deje de ser mi amiga del alma,
las cosas que pasan, cierto es, no retornan,
y dejaré este amor congelado en mi mente,
y tan cierto es como que no daré forma
a este amor tan intenso y latente,
¡cómo la quiero! y ella no lo sabe
y no lo sabrá pues me lo llevo a mi entierro,
que prefiero millones de noches con sables
antes que un segundo romper su lucero,
de qué sirve este amor ¿verdad? si es inútil,
si en este papel se quedará este misterio
de mi amor que en mi mente se aburre
de tanta soledad y de tanto silencio,
¡como la quiero! ella nunca lo sabrá
y aunque se lo dijera lo haría con palabras
trabadas para ocultar la verdad,
palabras, palabras, palabras, palabras,
una coraza, un fósil, una escaramuza,
una aventura que jamás se inició,
una lágrima por esta bella musa,
y mis manos diciéndole adiós,
duerme mi amada, yo cuido por ti,
y regaré con mis lágrimas todas tus flores,
y que al despertar las oiga decir
que alguien te amó en esta noche.
Mi dulce amada tiene los ojos cerrados
asomados de entre sus sábanas blancas,
su brazo sereno por el codo quebrado,
y su mano en la limpia almohada,
y entre sus dedos tiene apresado
un poema que en una noche clara
le escribió un desconocido enamorado
que se murió en la madrugada.
miércoles, 2 de enero de 2013
He ido andando caminos que no imaginaba
He ido andando caminos que no imaginaba,
donde columnas de vidrio filtraban la tierra,
he construido sin saber nuevas palabras
para poder buscar por las lunas nuevas,
y no sé por dónde me estoy metiendo,
qúe flora dispersa y brotando me agobia,
qué agua de alguna enfilada ladera
atraviesa como dardos mi cerebro,
yo no sé mantenerme en los términos medios
y por ello de alguna manera siempre se acaba
los sueños obstinados fundidos como cera
que desaparecen por las ranuras del suelo,
mis pies descalzos como un loco ávido
de rumiar las raíces de raras fronteras,
la noche termina, no empieza la nueva
sin pasar por el día de segundos ácidos,
el mundo se agrupa en una moneda
de curso ilegal por un voto perdido,
con ella yo compro un asunto podrido,
como la rareza que llevo en mis penas,
como trigal que sale para ser cortado
y con él conformar la pieza del pan,
yo no seré así, no va a ser mi plan
quitarme este hambre de enamorado.
donde columnas de vidrio filtraban la tierra,
he construido sin saber nuevas palabras
para poder buscar por las lunas nuevas,
y no sé por dónde me estoy metiendo,
qúe flora dispersa y brotando me agobia,
qué agua de alguna enfilada ladera
atraviesa como dardos mi cerebro,
yo no sé mantenerme en los términos medios
y por ello de alguna manera siempre se acaba
los sueños obstinados fundidos como cera
que desaparecen por las ranuras del suelo,
mis pies descalzos como un loco ávido
de rumiar las raíces de raras fronteras,
la noche termina, no empieza la nueva
sin pasar por el día de segundos ácidos,
el mundo se agrupa en una moneda
de curso ilegal por un voto perdido,
con ella yo compro un asunto podrido,
como la rareza que llevo en mis penas,
como trigal que sale para ser cortado
y con él conformar la pieza del pan,
yo no seré así, no va a ser mi plan
quitarme este hambre de enamorado.
martes, 1 de enero de 2013
Puntos suspensivos
Te diré adiós por un tiempo que no estaré por aquí,
tampoco te podría decir cuánto, todo dependerá
de otros asuntos de mi vida que debo arreglar por ahí,
no sé si serán baladí o en el futuro me marcarán,
me voy con la sensación de asuntos aquí no cerrados
o recién empezados o que, cuando afloraban,
quizás no estábamos aún bien sentados
y como que ciertas palabras se deformaban,
me es triste pero a veces es el propio silencio
quien acoge como un vórtice en un pozo
estos temas que había por ahí en medio
como un puzle de ideas que están por trozos.
Me voy con la sensación de una torbellina cascada,
como un agua movida y saturada en un lago,
y lo hago porque de esta forma camina, vaga
hacia el mar donde quizás de nuevo nos veamos,
pero deseo y prefiero evaporarme con calor
y ascender silencioso por los azules cielos,
y conformar una nube que a la tarde sin dolor
se precipite como agua fresca de nuevo,
como agua limpia que limpia los pulmones
de todo enrarecido polvo que dejamos,
y que el tejido ya claro de emociones
aflore y no se sienta ya contaminado.
Me voy pensando que he rechazado cosas
o que he cambiado los cajones del armario,
para confundir las ideas con la ropa
que me viste en mis paseos diario,
no sé qué idea sobre mí aquí se queda
ni de dónde la luz provocó estas sombras,
como no sé si mi inconciencia se altera
de los puñales que me clavan y se nombran.
tampoco te podría decir cuánto, todo dependerá
de otros asuntos de mi vida que debo arreglar por ahí,
no sé si serán baladí o en el futuro me marcarán,
me voy con la sensación de asuntos aquí no cerrados
o recién empezados o que, cuando afloraban,
quizás no estábamos aún bien sentados
y como que ciertas palabras se deformaban,
me es triste pero a veces es el propio silencio
quien acoge como un vórtice en un pozo
estos temas que había por ahí en medio
como un puzle de ideas que están por trozos.
Me voy con la sensación de una torbellina cascada,
como un agua movida y saturada en un lago,
y lo hago porque de esta forma camina, vaga
hacia el mar donde quizás de nuevo nos veamos,
pero deseo y prefiero evaporarme con calor
y ascender silencioso por los azules cielos,
y conformar una nube que a la tarde sin dolor
se precipite como agua fresca de nuevo,
como agua limpia que limpia los pulmones
de todo enrarecido polvo que dejamos,
y que el tejido ya claro de emociones
aflore y no se sienta ya contaminado.
Me voy pensando que he rechazado cosas
o que he cambiado los cajones del armario,
para confundir las ideas con la ropa
que me viste en mis paseos diario,
no sé qué idea sobre mí aquí se queda
ni de dónde la luz provocó estas sombras,
como no sé si mi inconciencia se altera
de los puñales que me clavan y se nombran.
Uno de enero de dos mil trece
Uno de enero de dos mil trece,
aún permanecen luces de bronce,
una neblina se anuncia en la noche
dispersando mis sueños
por vías que me estremecen,
parece el vacío, una vertiente
de aguas mansas que al final se rompen
como gotas envenenadas que descomponen
las hojas de este invierno
lejano y reciente,
yo necesito saber qué se siente
si en los caminos trazados no se obedece
a promesas vertidas sino que vencen
aquellos asuntos no planteados
por ninguna vertiente,
yo necesito saber si fuimos honestos,
si, quienes somos, eramos allí,
si tanto los no como los sí
salieron del alma
y no de etéreos momentos,
las cosas no pasan, siguen aquí
esperando que alguien las rehaga,
quien las laboró o si al entregarlas
las adoptara en sus manos como suyas
de otro que quiso hacerlas así,
el tiempo pasa con mucha crueldad,
no deja carteles que anuncien que pasa,
ni deja huellas, es como una insensata
forma de silencio
lisa, prisionera, plana y mortal,
no veo, no siento tus manos calientes,
no sé dónde posar mis labios abiertos,
no quiero pensar que ya estoy muerto
en este atroz vacío que me ha traído
este uno de enero de dos mil trece.
aún permanecen luces de bronce,
una neblina se anuncia en la noche
dispersando mis sueños
por vías que me estremecen,
parece el vacío, una vertiente
de aguas mansas que al final se rompen
como gotas envenenadas que descomponen
las hojas de este invierno
lejano y reciente,
yo necesito saber qué se siente
si en los caminos trazados no se obedece
a promesas vertidas sino que vencen
aquellos asuntos no planteados
por ninguna vertiente,
yo necesito saber si fuimos honestos,
si, quienes somos, eramos allí,
si tanto los no como los sí
salieron del alma
y no de etéreos momentos,
las cosas no pasan, siguen aquí
esperando que alguien las rehaga,
quien las laboró o si al entregarlas
las adoptara en sus manos como suyas
de otro que quiso hacerlas así,
el tiempo pasa con mucha crueldad,
no deja carteles que anuncien que pasa,
ni deja huellas, es como una insensata
forma de silencio
lisa, prisionera, plana y mortal,
no veo, no siento tus manos calientes,
no sé dónde posar mis labios abiertos,
no quiero pensar que ya estoy muerto
en este atroz vacío que me ha traído
este uno de enero de dos mil trece.
domingo, 23 de diciembre de 2012
LA PROFECÍA
Me queda media hora, ya está aquí el fin del mundo,
y ¿dónde diablos metí yo las perdices y el cava?
esta historia se va a acabar en el mar profundo
y yo recogiendo aún la ropa de la última colada,
si es que yo no sé qué es lo más absurdo,
si que así se acabe el mundo o que yo siga en babia,
¿es que voy a ser el último vagabundo
cuando los caminos se han borrado como si nada?,
vaya historia más extraña, yo abundo,
¿han leído bien la dichosa piedra maya?,
porque es que de verdad que me pregunto
si alguien tenía las ideas tan claras,
porque si que la has liado que algunos los duros
que tenían guardados por ejemplo en la caixa
se lo han gastado como el que se come un menudo
con garbanzos, chorizo y espinacas,
hay que ver que con tales fines del mundo
la gente se pone a decir cosas misteriosas y raras,
cuando a lo mejor los mayas lo que escribieron en el muro
es: ¿ha probado usted la pepsi o el fanta de naranja?,
porque digo yo, un suponé, que es que me pregunto,
cuando se reunieron antié los cardenales con el papa,
¿se pusieron a cantar el salvemus que vamos para el humo?
¿y los cajeros se pusieron a hacer la consabida caja?
¿y los gasolineros mandaban gasolina por los oleoductos?
¿y el corte inglés organizaba las rebajas?
¿y la señora marquesa se colocaba por la noche los rulos?
¿y las camareras del hotel se ponían a arreglar las camas?
y entonces ¿por qué hago yo con esta historia el burro
y me pongo a planchar la ropa de la colada?
pues mira, por si acaso, que si de verdad se acaba el mundo
yo a mi plim que, como siempre, no me entero de nada,
no es adrede ¡pardiez! lo que pasa es que uno
siempre está despistado por estos asuntos de casa,
pero no era esto lo que iba a decir, yo lo que apunto
que qué es lo que voy a hacer en la media hora que falta,
a ver, voy a contar, media hora son treinta minutos,
da tiempo a cocer diez huevos y rellenarlos de ensalada,
y ponerlos en una bandeja y ofrecérsela a unos absurdos
trompetistas del apocalipsis que tan pesados braman,
uno se imagina a dos mil jinetes juntos
pintados como si de un halloween se tratara,
pero no con espadas sino más bien con pinchos morunos
porque en esta media hora lo que de verdad tengo es ganas
de comerme todo lo comestible y después fumarme un puro
y beberme un delicioso coñac a la salud de los mayas.
y ¿dónde diablos metí yo las perdices y el cava?
esta historia se va a acabar en el mar profundo
y yo recogiendo aún la ropa de la última colada,
si es que yo no sé qué es lo más absurdo,
si que así se acabe el mundo o que yo siga en babia,
¿es que voy a ser el último vagabundo
cuando los caminos se han borrado como si nada?,
vaya historia más extraña, yo abundo,
¿han leído bien la dichosa piedra maya?,
porque es que de verdad que me pregunto
si alguien tenía las ideas tan claras,
porque si que la has liado que algunos los duros
que tenían guardados por ejemplo en la caixa
se lo han gastado como el que se come un menudo
con garbanzos, chorizo y espinacas,
hay que ver que con tales fines del mundo
la gente se pone a decir cosas misteriosas y raras,
cuando a lo mejor los mayas lo que escribieron en el muro
es: ¿ha probado usted la pepsi o el fanta de naranja?,
porque digo yo, un suponé, que es que me pregunto,
cuando se reunieron antié los cardenales con el papa,
¿se pusieron a cantar el salvemus que vamos para el humo?
¿y los cajeros se pusieron a hacer la consabida caja?
¿y los gasolineros mandaban gasolina por los oleoductos?
¿y el corte inglés organizaba las rebajas?
¿y la señora marquesa se colocaba por la noche los rulos?
¿y las camareras del hotel se ponían a arreglar las camas?
y entonces ¿por qué hago yo con esta historia el burro
y me pongo a planchar la ropa de la colada?
pues mira, por si acaso, que si de verdad se acaba el mundo
yo a mi plim que, como siempre, no me entero de nada,
no es adrede ¡pardiez! lo que pasa es que uno
siempre está despistado por estos asuntos de casa,
pero no era esto lo que iba a decir, yo lo que apunto
que qué es lo que voy a hacer en la media hora que falta,
a ver, voy a contar, media hora son treinta minutos,
da tiempo a cocer diez huevos y rellenarlos de ensalada,
y ponerlos en una bandeja y ofrecérsela a unos absurdos
trompetistas del apocalipsis que tan pesados braman,
uno se imagina a dos mil jinetes juntos
pintados como si de un halloween se tratara,
pero no con espadas sino más bien con pinchos morunos
porque en esta media hora lo que de verdad tengo es ganas
de comerme todo lo comestible y después fumarme un puro
y beberme un delicioso coñac a la salud de los mayas.
viernes, 21 de diciembre de 2012
VILLANCICO
noche de paz noche de luz
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS EN LA CRUZ?
noche de paz noche de amor
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS CON DOLOR?
noche de paz de abetos decorados
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS
CON OJOS DESORBITADOS?
noche de paz noche de felicidad
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS
QUE FALLECEN CON CRUELDAD?
noche del niño noche de paz
MAÑANA ¿TODO SEGUIRÁ IGUAL?
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS EN LA CRUZ?
noche de paz noche de amor
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS CON DOLOR?
noche de paz de abetos decorados
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS
CON OJOS DESORBITADOS?
noche de paz noche de felicidad
¿POR QUÉ SIGUE HABIENDO NIÑOS
QUE FALLECEN CON CRUELDAD?
noche del niño noche de paz
MAÑANA ¿TODO SEGUIRÁ IGUAL?
El día inconcluso
¿Por qué será que me salen los versos antes de irme a dormir?
¿Porque te sueño e imagino que no vas a venir?
yo creo que es porque el sueño me emborracha
de sútiles hilos que por la oscuridad flotan,
cosas sin tino, deformadas cosas
que necesito ponerlas en su sitio,
y lo malo es que no encuentro el cajón adecuado
para llevarlas a dormir con un velo,
mis cosas y los hilos se juntan curiosas
y me juegan al esconderse, y me sacan de quicio,
les levanto la mano aclarando una despedida
y las imagino con ojos que antes no estaban,
las cosas inertes parecen que nadan
para sacudirme el agua y romper mi vertiente,
las ignoro y paso pero locas me embisten
y siempre me terminan estropeando la noche,
y mira que me las prometían jardines felices
y ahora ando por el pasillo buscando,
buscando como loco dónde dejé la risa
que venía atada justo en mi brazo,
no es el reloj de lata barata
sino el sentido de mis hechos diarios,
por eso no concilio el sueño adecuadamente,
tengo la sensación de que no cierro el día,
y en ello no percibo que cuando me otorguen el nuevo
lo perderé miserable por las cosas pasadas,
que sí, que es cierto que hay que vivir el presente,
bueno, no, mejor dicho, hay que vivir en él,
sobre o por debajo, que difícil a ras, o sea,
que los dos platillos de la balanza aparquen igual,
y si no se logra se amarga la miel,
le llaman equilibrio, dicen los códigos, es necesario
para escrutar los caminos con la vida en paz,
y que al salir la sangre de los pies de este andar
me premien de vez en cuando, no sé si merecido,
pero sí necesario, mi sueño, yo quiero
que ponga en cero, que deje al cielo con su lucero,
que deje las sombras con su reposo,
que apaguen las luces de los hilos hermosos,
que fluyan gatunos, callados, los colmos
llenando el vacío de unas hojas de un tomo
de los muchos que tengo con mis desvaríos.
Yo no sé por qué te sueño mientras sueño que ya me abandonas,
yo no sé por qué me robas mis tiempos de calma,
yo no sé por qué me llamas cuando ya estoy de espalda,
yo no sé por que no me hablas cuando tu cara me aflora,
yo no sé por qué vas contra tanta corriente,
yo no sé como ponerte un ejemplo más claro,
lo que sí sé es que me paro cuando ya nada se tiene
y que acosa el tiempo de este reloj que siempre desato.
¿Porque te sueño e imagino que no vas a venir?
yo creo que es porque el sueño me emborracha
de sútiles hilos que por la oscuridad flotan,
cosas sin tino, deformadas cosas
que necesito ponerlas en su sitio,
y lo malo es que no encuentro el cajón adecuado
para llevarlas a dormir con un velo,
mis cosas y los hilos se juntan curiosas
y me juegan al esconderse, y me sacan de quicio,
les levanto la mano aclarando una despedida
y las imagino con ojos que antes no estaban,
las cosas inertes parecen que nadan
para sacudirme el agua y romper mi vertiente,
las ignoro y paso pero locas me embisten
y siempre me terminan estropeando la noche,
y mira que me las prometían jardines felices
y ahora ando por el pasillo buscando,
buscando como loco dónde dejé la risa
que venía atada justo en mi brazo,
no es el reloj de lata barata
sino el sentido de mis hechos diarios,
por eso no concilio el sueño adecuadamente,
tengo la sensación de que no cierro el día,
y en ello no percibo que cuando me otorguen el nuevo
lo perderé miserable por las cosas pasadas,
que sí, que es cierto que hay que vivir el presente,
bueno, no, mejor dicho, hay que vivir en él,
sobre o por debajo, que difícil a ras, o sea,
que los dos platillos de la balanza aparquen igual,
y si no se logra se amarga la miel,
le llaman equilibrio, dicen los códigos, es necesario
para escrutar los caminos con la vida en paz,
y que al salir la sangre de los pies de este andar
me premien de vez en cuando, no sé si merecido,
pero sí necesario, mi sueño, yo quiero
que ponga en cero, que deje al cielo con su lucero,
que deje las sombras con su reposo,
que apaguen las luces de los hilos hermosos,
que fluyan gatunos, callados, los colmos
llenando el vacío de unas hojas de un tomo
de los muchos que tengo con mis desvaríos.
Yo no sé por qué te sueño mientras sueño que ya me abandonas,
yo no sé por qué me robas mis tiempos de calma,
yo no sé por qué me llamas cuando ya estoy de espalda,
yo no sé por que no me hablas cuando tu cara me aflora,
yo no sé por qué vas contra tanta corriente,
yo no sé como ponerte un ejemplo más claro,
lo que sí sé es que me paro cuando ya nada se tiene
y que acosa el tiempo de este reloj que siempre desato.
jueves, 20 de diciembre de 2012
EL HEDONISTA
No sé cuántas lunas pasean en mi mente
cuando se esparce la noche y parezco cautivo,
que los sueños de ausencias indecorosamente
me abren sin pudor mi mejor enemigo,
medias lunas con manchas rosáceas
y volcán que se crece por mis dedos de nido,
columna de fuego que duda reacia
a volar ya por fin, pero no ahora mismo,
el placer de mi cuerpo con el tuyo se envuelve
por estas corolas que son nuestro abrigo,
donde dentro susurran las extasiadas pieles
que desnudas se muestran cuando nos sentimos,
no puedo ocultar, que lo tengo presente,
que adoro, aunque sea cierto paganismo,
el placer como el fin de mi mente,
que me alcanza hasta el hedonismo.
Soy macho, y como dices, de astutas palabras
y capaz de engañarme incluso a mí mismo,
de sentirme viento de noche calmada
y de llegar al final como un torbellino,
si yo te engañara, también me engañaría,
como mira cruelmente un cuervo asesino,
pero yo no puedo, que no me bastaría
lograrte solo por un momento aburrido,
debes creer que esto no son más que palabras
para hacerse un poema por sí mismo,
pero no siempre obedece ni se acata
que la norma es decir lo que de verdad no sentimos,
el placer de oirte cada vez que declamas
por delante de esa música que has elegido
me lleva, es mi signo, al país de la maga
que en su sortilegio me hago hedonismo,
ya sé que parece virtual y sin embargo
te juro ahora y por mil siglos
que cada vez que hablas yo me encargo
que mi mano me roce como placer divino,
le llaman paja mental o paja real,
y que más me da si me imagino contigo
contruyendo luceros en el mar sideral
y volar como astros al placer infinito,
y puede que nos seas lo que yo pienso,
seguro que incluso todo es distinto,
pero mi cuerpo no se acomoda en esos
asuntos formales como un catecismo,
si los tabúes, la educación o las reglas
fueran la exclusivas normas de nuestros caminos
la vida debería escribirse como cosa ya cierta
y borrar de la mente otros infinitos,
me gustaría vivir mil millones de veces
y mil millones más si así yo consigo,
escrutar todas las sendas, no importa si hay heces,
que ellas se irán si el juego es limpio,
la mente prodigiosa debe ser libre como un ave
que vuela audaz por todos los caminos,
y aunque cierto es que el peligro se abre
también se abre el lograr lo querido,
en estas ventanas de tamaños diversos
donde el tiempo se vuela si no nos sentimos
capaces de extraer los verdaderos versos
que emanan de nuestro eterno hedonismo.
Yo quisiera que tú me sintieras
mucho más como amante que como a un amigo,
que lo soy, no lo dudes, no sufras, no temas,
que yo no seré nunca quien cambie tu signo,
pero tampoco me pidas que cambie yo,
si quieres lo hago, pero no seré el mismo,
no seré aquel que una vez te voló,
y no seré más que un espejismo.
Mi corazón late ¡sabes! claro que late,
me mantiene, me abraza, no puedo ser frígido,
porque es terrenal y se mueve e invade
de sangre caliente mi sexo, mi líbido,
más si nada trasciende yo me volveré
hacia otras palabras y otros escritos,
no te preocupes, nada va a hacer
este hedonista que sueña contigo.
cuando se esparce la noche y parezco cautivo,
que los sueños de ausencias indecorosamente
me abren sin pudor mi mejor enemigo,
medias lunas con manchas rosáceas
y volcán que se crece por mis dedos de nido,
columna de fuego que duda reacia
a volar ya por fin, pero no ahora mismo,
el placer de mi cuerpo con el tuyo se envuelve
por estas corolas que son nuestro abrigo,
donde dentro susurran las extasiadas pieles
que desnudas se muestran cuando nos sentimos,
no puedo ocultar, que lo tengo presente,
que adoro, aunque sea cierto paganismo,
el placer como el fin de mi mente,
que me alcanza hasta el hedonismo.
Soy macho, y como dices, de astutas palabras
y capaz de engañarme incluso a mí mismo,
de sentirme viento de noche calmada
y de llegar al final como un torbellino,
si yo te engañara, también me engañaría,
como mira cruelmente un cuervo asesino,
pero yo no puedo, que no me bastaría
lograrte solo por un momento aburrido,
debes creer que esto no son más que palabras
para hacerse un poema por sí mismo,
pero no siempre obedece ni se acata
que la norma es decir lo que de verdad no sentimos,
el placer de oirte cada vez que declamas
por delante de esa música que has elegido
me lleva, es mi signo, al país de la maga
que en su sortilegio me hago hedonismo,
ya sé que parece virtual y sin embargo
te juro ahora y por mil siglos
que cada vez que hablas yo me encargo
que mi mano me roce como placer divino,
le llaman paja mental o paja real,
y que más me da si me imagino contigo
contruyendo luceros en el mar sideral
y volar como astros al placer infinito,
y puede que nos seas lo que yo pienso,
seguro que incluso todo es distinto,
pero mi cuerpo no se acomoda en esos
asuntos formales como un catecismo,
si los tabúes, la educación o las reglas
fueran la exclusivas normas de nuestros caminos
la vida debería escribirse como cosa ya cierta
y borrar de la mente otros infinitos,
me gustaría vivir mil millones de veces
y mil millones más si así yo consigo,
escrutar todas las sendas, no importa si hay heces,
que ellas se irán si el juego es limpio,
la mente prodigiosa debe ser libre como un ave
que vuela audaz por todos los caminos,
y aunque cierto es que el peligro se abre
también se abre el lograr lo querido,
en estas ventanas de tamaños diversos
donde el tiempo se vuela si no nos sentimos
capaces de extraer los verdaderos versos
que emanan de nuestro eterno hedonismo.
Yo quisiera que tú me sintieras
mucho más como amante que como a un amigo,
que lo soy, no lo dudes, no sufras, no temas,
que yo no seré nunca quien cambie tu signo,
pero tampoco me pidas que cambie yo,
si quieres lo hago, pero no seré el mismo,
no seré aquel que una vez te voló,
y no seré más que un espejismo.
Mi corazón late ¡sabes! claro que late,
me mantiene, me abraza, no puedo ser frígido,
porque es terrenal y se mueve e invade
de sangre caliente mi sexo, mi líbido,
más si nada trasciende yo me volveré
hacia otras palabras y otros escritos,
no te preocupes, nada va a hacer
este hedonista que sueña contigo.
Doble soneto a los supuestos amigos
Yo no sé cuántas veces os he soportado,
la arrogancia y soberbia que tanto me harta,
la mentira, el cinismo, las falsas palabras,
y la envidia que os tiene inundado,
ya mi paciencia me sorprende a mí mismo,
que no sé porque sigo extendiendo la mano
si las vuestras puñales van preparando
las celadas miserables por mi camino.
Amigos, se dicen, y todo es mentira,
que van a mi espacio pues no tienen nada,
que ni hacen ni alcanzan, que solo estiran
la mediocridad en sus pobres almas,
y por eso pretenden robarme mi vida.
No, los amigos no esconden las cartas.
Un amigo es gente que se sincera
y que muestra criterio paralelo al mío,
que no se ande con términos fríos
y que no congele a la primavera,
un amigo no pretende el terreno del otro
y debería quererme como mi hermano,
una empatía que lleve a un abrazo
y ningún celo que señale su rostro,
siempre he actuado porque sí y sin más
y sabeis muy bien que nada he pedido,
que lo que os doy siempre es verdad,
que aparto tenaz todo mi egoísmo,
que solo necesito vuestra amistad
sincera, y llegar a ser quienes no fuimos.
la arrogancia y soberbia que tanto me harta,
la mentira, el cinismo, las falsas palabras,
y la envidia que os tiene inundado,
ya mi paciencia me sorprende a mí mismo,
que no sé porque sigo extendiendo la mano
si las vuestras puñales van preparando
las celadas miserables por mi camino.
Amigos, se dicen, y todo es mentira,
que van a mi espacio pues no tienen nada,
que ni hacen ni alcanzan, que solo estiran
la mediocridad en sus pobres almas,
y por eso pretenden robarme mi vida.
No, los amigos no esconden las cartas.
Un amigo es gente que se sincera
y que muestra criterio paralelo al mío,
que no se ande con términos fríos
y que no congele a la primavera,
un amigo no pretende el terreno del otro
y debería quererme como mi hermano,
una empatía que lleve a un abrazo
y ningún celo que señale su rostro,
siempre he actuado porque sí y sin más
y sabeis muy bien que nada he pedido,
que lo que os doy siempre es verdad,
que aparto tenaz todo mi egoísmo,
que solo necesito vuestra amistad
sincera, y llegar a ser quienes no fuimos.
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