sábado, 14 de diciembre de 2013

VOLVER


Vuelve amado,
¿vuelve?,
¿acaso yo me fui?, 

Si solo anduve
por tristes sombras
acechando solitarias,
esquinas sinuosas,
árboles frágiles,
trágicos,
casas carcomidas,
vientos mágicos,
crueldades inactivas,
rostros ingrávidos,
maquinarias detenidas
corroídas por el ácido,
personas descoloridas,
cansadas del espanto, 
secando mis lágrimas
con un vino amargo,
muriéndome en el tiempo
por todos mis fracasos,

¿cómo quieres que vuelva?,
si nunca me he largado.

¿AHORA ME QUIERES QUERER?


Apareces y te olvidé
mientras pienso, fue ayer,
si te llamaba, no lo sé,
si te besaba, vete a saber,
apareces, en el café,
¿ahora me quieres querer?,
yo paso, por joder,
me largo, me largué.

QUISIERA CONTAR


Quisiera contar las estrellas de universo
y las aceitunas del olivar,
el grano de la tierra
y las gotas del mar,
y meterme en la ciénaga
de barro fresco
donde brota el pajar,
mientras la alondra despierta
y comienza a cantar,
un sueño, un delirio,
inocente e incapaz
de contar una sola,
una sola esperanza
de verte una vez más.

SUEÑO O BOCETO


No creas que el tiempo bloquea tus manos,
entre palabras de sueño, y aromas desperdiciados,
aunque parezca una locura, incluso pánico,
como ideas y utopías, ignoradas a diario, 

te preguntas si yo te quiero
y a la vez estás pensando,
por qué cuando lo pregunto
tres segundos está callado, 

podría decirlo sin pensar, yo te quiero, yo te amo,
mientras miro a tus ojos y beso tus labios, 

podría no esperar realizar tantos actos,
que, a veces como sin ganas, parece que los hago, 

no me obligues a razonar, o en una ecuación plasmarlo,
aunque a veces creas volverte loca
por dudar si soy lo que sueñas
o solo un boceto despistado.

CÓMO DECIR


Cómo decir en palabras toda esta tormenta
que en mi mente se agita, como decirlas,
como expulsarlas y que al hacerlo
dejaran de ser mías, 

yo te invoco en la complejidad,
en tu terreno árido, irónico y solitario,
te invoco y te encaro y dudo que a esta cita
me mostraras como sería mi vida, 

y aunque en tu sonrisa estúpida y vanidosa,
mates mis horas y borres mi risa,
no sabrías como hacer convertir en agonía,
el desprecio a mí mismo con sutil ironía, 

yo busco lo imposible que apartas de mi camino,
en lo sinuoso, en lo curvo, tu mirada maldigo,
no importa, qué más da, uno más o uno menos,
la cuenta la perdí ya, de tantos días muertos.

jueves, 12 de diciembre de 2013

NO PERDONARÉ

Perdono hasta los insultos que te he oído,
haberme excitado con tu calma,
el bombardeo de palabras, y el quejido,
las inexplicables falacias a mí,

te perdono que nunca me hayas escrito,
que sucumbas tan temprano por ansias,
que ya no disfrutes de mi rinconcito,
que te apagues sin quemarme a mí,

perdono que tanto beso solo era besito,
que me replantearas en la cama,
que más que versos sean versitos,
aquellos tontos que te di,

perdono tu acopio de otros manuscritos,
tu programada ignorancia,
el increíble resumen de tu escrito
cuando te despediste de mí,

te perdono que yo ya no existo,
que solo soy ya pasada agua,
que el esquema fuera el previsto,
que soltaras amarras sin mí,

te perdono aún a sabiendas que conmigo
se quedaron solo mareas mansas,
que a poco o mucho ya no consigo
un desvelo de ti por mí,

te perdono todos los olvidos,
tu fiero miedo, tu roja lanza,
lo que sentí como egoísmo,
y tu control de mí,

pero no perdonaré ese filo
donde en el existir separa,
y pretendes que lo vivido
sea olvidado por mí.


BESOS DESCUIDADOS-SONETO ALEJANDRINO

He oído voces tristemente desesperadas
por los mundos que muchos hemos ignorados,
y que no hay ni laicos dogmas ni santos salmos
que pueda explicar esta desgracia humana,

he preguntado a las voces o las palabras,
en ellas, si es que acuden por mitos amados,
si es que son desgracia de los ecos apagados,
si quienes les dieron vida fueron vidas vanas,,

sentí en la piel la dureza de la jornada,
sentí el viento frío de los sueños desolados,
la terquedad de la desesperanza temprana,

la pena inmensa del dolor enamorado,
la angustia vital del que sueña en la mañana,
el olvido de aquellos besos descuidados.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

ASTUCIA

¿Por qué me miraba? me preguntaba,
el rojo me parece eterno,
quizás es que tuviera el chaquetón por fuera
o que aparentaba mirada de loco,

me preguntaba si cuando me saludaba
esperaría de mí algo diferente,
una frase que nunca le resultó oída
entre un poco de todo,

mantenía siempre la incógnita
de si realmente yo era yo,
o era un personaje, o mil inventados,
oscilaba su cabeza con negación,

¿de qué iba? ¿qué le rondaba?
meditaba a veces si era algo adrede,
un asunto astuto,
un tipo que juega a ser dios,

voluptuosamente, menstrualmente,
le parecían actos inventados,
juegos de frases confusas, como intactas,
una siempre interrogativa admiración,

cada día hacía lo mismo,
y, a pesar de ello, como diferente,
con media vuelta más de rosca,
no se dio cuenta de la presión.

Sí, me fue engatusando,
casi no podía ni creérmelo,
lo que confiaba como sólido fuerte,
me traicionó.

domingo, 8 de diciembre de 2013

AMAR SIN SABER CÓMO

Quisiera aprender a saber cuando alguien me ama pero no sabe cómo,

quisiera aprender de unos ojos que me miran cuando yo los miro,
no perderme un destello, ni uno, ni el más brusco ni el más bello,
y meterme entre ellos,

quisiera aprender cuando tus manos se mueven,
cuando asida a la lumbre de la casa te asomas,
cuando te nombras y extiendes las redes,
aprender a saber cuando la noche te ahoga,

quisiera hablar con tus silencios porque me son intrigantes,
garganta profunda desde tus pechos ardientes,
en un millón por uno vendería mi alma
con tal de saberte,

quisiera tantas cosas y tan lentas me vienen,
que desespero y desespero amor,
mi niño inocente de nuevo aparece,

siempre me trae esta capa de inocencia,
esta infinita paciencia de esperar que me lluevas,
que caigas sobre mí como noche de estrellas,
y te lo digo, no sé si me entiendes,

quisiera saber si esperas un cambio de giro,
si has puesto el reloj para saber cuánto dura el plan de este blandito valiente,
pero no puedo saberlo, que te conste que te miro en cada cosa que haces,
en cada silencio evidente,

quisiera saber de qué va esto, yo no sé si tú me lo entiendes,
yo quisiera saber si quieres saber de qué va esto,
y quisiera saber si quieres saber que éste lo entiende,

quisiera saber si estamos jugando o todo es algo más simple,
si lo que estamos compartiendo no es más que por pasar un ratillo,
si no son más que ladrillos in adherentes,

quisiera aprender desde mi mente tan desconocida por mí
si puedo ahondar en otra mente y aprender con ella,
y si además es bella, aprender a ir,

quisiera aprender a saber distinguir los cariños mostrados,
los versos lanzados sin pausa ni causa de los que de amor se lanzan,
quisiera saber si me entiendes cuando digo palabras,
que no son más que arrieras con las que quiero yo verte.

LA LLAVE GIRADA

Querida niña, vamos por etapas, ventanas móviles,
no ya que cierren y abran, medio transparente,
un diseño informal para informalidades probables,
aún no deseadas, ni apetecidas, in evidentes,

en esta casa elástica, aquella de las cosas anteriores,
de las flores en las que bailabas refulgente,
tras la obstinada pereza de no aceptarme en la mesa,
la ropa deshilachada de tanto planchar, analíticamente,

¿vamos? no, mejor, voy, no soy nadie para llevarte,
cada cual irá yendo buscando su personal suerte,
los modos de morder la serpiente, la lengua salada,
los puntos apartes precipitadamente,

la brevedad de la ocasión, con la llave quitada,
solemnes las noches, aburrida y silente,
menstruación volcada de los días decantados,
jornalera del pan, bocado caliente,

querida niña, vamos por espacios, incógnito despacio,
si más expansivos o menos, si más largos o breves,
si nudo repuesto, si franja de memoria, si historia,
si ya superaste aquello de la mente,

en esta ausencia elástica, como vientre vacío,
re engulles y esparces y repartes el vientre,
manos aún más hinchadas, dolores de brasas,
cristales agudos de presiones tan fuertes,

¿pasamos? no, mejor, paso, como un negro tren,
de estaciones descampadas que no se sostienen,
paso por ti, pasas de mí, o no sé que pasa,
que resulta evidente lo que no resulta evidente,

la terquedad del temor, la desesperanza callada,
el anuncio de cerrado del tenderete,
la leche soltada a los mares, aguada,
la insaciabilidad que causa ya no beberte,

querida niña, vamos de lado, el cielo insiste,
ofrece el espejo con sombras hirientes,
¿he de maldecir que alguna vez te tuve?
¿haz de maldecir que la escala se vence?

¿qué haremos ahora con toda esta flora?,
¿con este trabajo común sudado felizmente?
¿Qué harás? ¿analizar su espacio y su tiempo?
tengo una intuición, una herida doliente,

querida niña, que mal, que pena, que vano,
si todo lo hecho es aridez y se suspende,
si todo lo hablado no fue ni un pecado,
si todo es mercado, si todo se vende,

si la presunción de inocencia no es concedida,
si decides no verme aunque me digas me quieres,
si no quieres vivirme en lo que soy en mi vida,
si no deseas quererme como deberías quererme,

si, impetuosa, la llave girada, tal casualidad,
no fue más que mirar en la noche al relente,
donde luces mostraban caminos de realidad,
que se han acobardado por tus dudas frecuentes,

¿Qué he de hacer mi querida niña?
qué pocas cosas parece puedo ofrecerte,
salvo que, insisto, permanezca la llave quitada,
para que siempre sepas dónde me tienes.




viernes, 6 de diciembre de 2013

martes, 3 de diciembre de 2013

Silvia

Mi mirada oscilaba entre la carretera y las sombras imaginarias de los árboles,
no tenía ninguna prisa, la tuve al salir pero ninguna por llegar a algún lado,
había sido una fuerte discusión, llena de reproches y de culpabilidades,
no me sentó bien, imagino que a ella tampoco pero sinceramente, no sé,
elegí un álbum de Lennon, Mother se imponía trágicamente,
el estallido de las campanas me estaban distrayendo, la noche cerraba,
no iba a ninguno lado en concreto aunque pensaba en Siberia,
un infinito páramo donde perderme. Un partir de un cero, de cualquiera.

Fuera hacía frío, lo odio iracundamente, la calefacción a tope,
el aire caliente y viciado me golpeaba la cara, rayas y rayas discontinuas,
después continuas, señales de tráfico, ningún stop, un sitio de alterne,
un bar tristemente amarillo, unas naves en un polígono industrial,
alguien vendrá mañana a trabajar. Alguien tiene cosas que hacer, yo nada.
No sabía dónde estaba, ni dónde iba. Seguía tercamente,
siempre desviándome en cualquier cruce, no sé si daba vueltas,
la ciudad se perdió hace tiempo. No tenía nada mejor que hacer que conducir,
y conducir, sin fin.

Y se me apareció una luz, pequeña y clara, debo echar gasolina,
ahora, de repente, cambié mi modo de ver, y fui distinguiendo más detalles,
un pueblo casi dormido, una casa casi apartada, una iglesia oscurecida,
el combustible se terminaba. Por fin la vi, allí estaba. Bajo un techado metálico,
paré, apagué, entré, diesel, lleno, el número cuatro,
- ya puedes echar - me dijo
olvidé el cobijo del chaquetón, bueno, serían solo dos minutos,
por un momento y sin saber por qué recordé unos ojos negros y tristes
y una mínima sonrisa como de súplica.
Sin mediar palabra, le entregué la visa, procedió a la rutina,
me extendió la tira, firmé, extrajo otra tira
- para usted -
- gracias, buenas noches -
Salí, entre en el coche y algo no me encajaba... algo vi no normal,
pensé, aún tenía el resguardo en la mano, al doblarlo, lo vi,
estoy sola esta noche, salgo a las 12, si te apetece llámame 655XXXXXX
Silvia

DOS SENTIR

Es verdad que te hice daño
pero tú también lo haces,
aunque digas que todo tiene solución,
diálogo y arrepentimiento, 

solución, como si acaso se planteara un problema,
diálogo, como si acaso todo se reduce a la palabra,
arrepentirse, como si acaso no fuera tu sentimiento, 

yo digo y tú dices,
¿no ves?,
no hay un solo sentir
ni un solo decir para los dos.

domingo, 1 de diciembre de 2013

SUEÑOS PASADOS

He visto dormir a mis sueños
paseando por la vida sin meta,
arrinconados bajo la sombra
que se cruza en la vereda,

les dije adiós como a la nada
o a todo como si no supieran
separar tierra de agua
o fondo azul de estrellas,

mis sueños me abandonaron,
me queda una mente que piensa,
y un corazón con mal latido,
y unas piernas que flaquean,

lo que queda ya será corto,
como corta la vida bella,
todo recuerdo se quedará
pensando qué es lo que era,

qué de los cantos al mar,
qué de los besos de ella,
qué de las manos rozadas,
qué de etéreos poemas,

ellos por mis manos,
sarta de cadena,
delirios de solitario,
fondo de poeta,

no supe enamorar a la vida
la vida por ello se venga,
- no corras - no te apures -
ya se va, ya no llega,

siéntate ahora y llora
y piensa y reza y piensa,
el día se te acaba,
la fría noche llega,

nada que acoger,
salvo fría recta
lanzada al punto donde
vida y muerte se encuentran,

pero te equivocas calma dura
si crees que me molesta,
nada pacté contigo
aunque hagas lo que quieras,

tu aspecto es absurdo,
todo viene, todo llega,
todo se apura en el tiempo,
no inventes más ideas,

no lances al camino
mareas que no llegan,
guarda tu frío aspecto,
no me vengas con condenas,

¿los sueños se guardan?
que iluso, bajo tierra,
y no crecerán en nada,
viejo que se va, niño que llega,

El pulso de esta historia es que, a pesar de las memorias, tu cara es un poema.
El batir de las olas de ahora no saben de las que antes llegaron con sus temas.

Porque el tiempo reinventa en cada momento
nuevos sucesos que nos salvarán de otras quemas,
porque en el camino que andamos aún contra el viento
no hay momento de pensar en las pasadas huellas,

nada que ver con relatividades metafísicas
ni otros puntos científicos de la naturaleza,
es que no hay tiempo, que no hay tiempo sobrante,
que lo que viene requiere sudarse la faena,

¡que he visto dormir a mis sueños acurrucados
en los jardines diseñados por antiguas letras!
pues que se queden ahí y se mejoren si enferman
que yo me voy largando para otro lado con otros temas.

ESTRATEGIA

Si al final de lo vivido se denota que hay dolor,
que parece que todo lo que se hizo, ahora no hay caso,
si todo lo dicho, lo rozado, lo compartido no vale,
¿debo olvidarlo?

si al final, tanto tiempo compartiendo,
tantas risas de felicidad que desembocan en fracaso,
tanto tiempo dedicado ya no vale,
¿debo olvidarlo?

si al final, uno solo parece que ha ido mintiendo,
que todo lo que ha sido, solo parece puro teatro,
que las certezas aparecen al final como falsedades,
¿debo olvidarlo?

si al final, ni siquiera sé lo que estoy haciendo,
que me siento repudiado por mis actos,
que solo en mí y ahora se ven maldades,
¿debo olvidarlo?

si al final, aquella intensa voluntad de vernos,
aquellos nervios por tocarnos las manos
solo fueron efímeras brumas de los mares,
¿debo olvidarlo?

si al final, la melodía adorada se tacha de negro,
si ahora parece de tontos cuando cantábamos,
si en el pentagrama somos cruces de sables,
¿debo olvidarlo?

si al final, tanta explicación suena a entuerto,
si todo es desconfianza lanzada a saco,
si todo es temor o rencor, que ya no se sabe,
¿debo olvidarlo?

si al final, uno denota que aquellos momentos
en los que se acogían mis íntimos actos,
aparecen ahora como actos irresponsables,
¿debo olvidarlo?

si al final, por desgracia tengo el sentimiento
de que esto es similar a otros hechos pasados,
que el verdadero amor para nada es estable,
¿debo olvidarlo?

si al final, cada uno se larga a su momento,
y alzamos de nuevo nuestros vallados,
y mejor olvidar lo que parece no vale,
¿debo olvidarlo?

si al final, la resulta de todo el secreto
fue primavera quemada en verano,
que el rescoldo del cariño son solo cristales,
¿debo olvidarlo?

si al final, el camino llevaba a un cementerio,
si toda flor se murió en fruto temprano,
si no había ni islas ni mares,
¿debo olvidarlo?