Querida niña, vamos por etapas, ventanas móviles,
no ya que cierren y abran, medio transparente,
un diseño informal para informalidades probables,
aún no deseadas, ni apetecidas, in evidentes,
en esta casa elástica, aquella de las cosas anteriores,
de las flores en las que bailabas refulgente,
tras la obstinada pereza de no aceptarme en la mesa,
la ropa deshilachada de tanto planchar, analíticamente,
¿vamos? no, mejor, voy, no soy nadie para llevarte,
cada cual irá yendo buscando su personal suerte,
los modos de morder la serpiente, la lengua salada,
los puntos apartes precipitadamente,
la brevedad de la ocasión, con la llave quitada,
solemnes las noches, aburrida y silente,
menstruación volcada de los días decantados,
jornalera del pan, bocado caliente,
querida niña, vamos por espacios, incógnito despacio,
si más expansivos o menos, si más largos o breves,
si nudo repuesto, si franja de memoria, si historia,
si ya superaste aquello de la mente,
en esta ausencia elástica, como vientre vacío,
re engulles y esparces y repartes el vientre,
manos aún más hinchadas, dolores de brasas,
cristales agudos de presiones tan fuertes,
¿pasamos? no, mejor, paso, como un negro tren,
de estaciones descampadas que no se sostienen,
paso por ti, pasas de mí, o no sé que pasa,
que resulta evidente lo que no resulta evidente,
la terquedad del temor, la desesperanza callada,
el anuncio de cerrado del tenderete,
la leche soltada a los mares, aguada,
la insaciabilidad que causa ya no beberte,
querida niña, vamos de lado, el cielo insiste,
ofrece el espejo con sombras hirientes,
¿he de maldecir que alguna vez te tuve?
¿haz de maldecir que la escala se vence?
¿qué haremos ahora con toda esta flora?,
¿con este trabajo común sudado felizmente?
¿Qué harás? ¿analizar su espacio y su tiempo?
tengo una intuición, una herida doliente,
querida niña, que mal, que pena, que vano,
si todo lo hecho es aridez y se suspende,
si todo lo hablado no fue ni un pecado,
si todo es mercado, si todo se vende,
si la presunción de inocencia no es concedida,
si decides no verme aunque me digas me quieres,
si no quieres vivirme en lo que soy en mi vida,
si no deseas quererme como deberías quererme,
si, impetuosa, la llave girada, tal casualidad,
no fue más que mirar en la noche al relente,
donde luces mostraban caminos de realidad,
que se han acobardado por tus dudas frecuentes,
¿Qué he de hacer mi querida niña?
qué pocas cosas parece puedo ofrecerte,
salvo que, insisto, permanezca la llave quitada,
para que siempre sepas dónde me tienes.
domingo, 8 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
Silvia
Mi mirada oscilaba entre la carretera y las sombras imaginarias de los árboles,
no tenía ninguna prisa, la tuve al salir pero ninguna por llegar a algún lado,
había sido una fuerte discusión, llena de reproches y de culpabilidades,
no me sentó bien, imagino que a ella tampoco pero sinceramente, no sé,
elegí un álbum de Lennon, Mother se imponía trágicamente,
el estallido de las campanas me estaban distrayendo, la noche cerraba,
no iba a ninguno lado en concreto aunque pensaba en Siberia,
un infinito páramo donde perderme. Un partir de un cero, de cualquiera.
Fuera hacía frío, lo odio iracundamente, la calefacción a tope,
el aire caliente y viciado me golpeaba la cara, rayas y rayas discontinuas,
después continuas, señales de tráfico, ningún stop, un sitio de alterne,
un bar tristemente amarillo, unas naves en un polígono industrial,
alguien vendrá mañana a trabajar. Alguien tiene cosas que hacer, yo nada.
No sabía dónde estaba, ni dónde iba. Seguía tercamente,
siempre desviándome en cualquier cruce, no sé si daba vueltas,
la ciudad se perdió hace tiempo. No tenía nada mejor que hacer que conducir,
y conducir, sin fin.
Y se me apareció una luz, pequeña y clara, debo echar gasolina,
ahora, de repente, cambié mi modo de ver, y fui distinguiendo más detalles,
un pueblo casi dormido, una casa casi apartada, una iglesia oscurecida,
el combustible se terminaba. Por fin la vi, allí estaba. Bajo un techado metálico,
paré, apagué, entré, diesel, lleno, el número cuatro,
- ya puedes echar - me dijo
olvidé el cobijo del chaquetón, bueno, serían solo dos minutos,
por un momento y sin saber por qué recordé unos ojos negros y tristes
y una mínima sonrisa como de súplica.
Sin mediar palabra, le entregué la visa, procedió a la rutina,
me extendió la tira, firmé, extrajo otra tira
- para usted -
- gracias, buenas noches -
Salí, entre en el coche y algo no me encajaba... algo vi no normal,
pensé, aún tenía el resguardo en la mano, al doblarlo, lo vi,
estoy sola esta noche, salgo a las 12, si te apetece llámame 655XXXXXX
Silvia
no tenía ninguna prisa, la tuve al salir pero ninguna por llegar a algún lado,
había sido una fuerte discusión, llena de reproches y de culpabilidades,
no me sentó bien, imagino que a ella tampoco pero sinceramente, no sé,
elegí un álbum de Lennon, Mother se imponía trágicamente,
el estallido de las campanas me estaban distrayendo, la noche cerraba,
no iba a ninguno lado en concreto aunque pensaba en Siberia,
un infinito páramo donde perderme. Un partir de un cero, de cualquiera.
Fuera hacía frío, lo odio iracundamente, la calefacción a tope,
el aire caliente y viciado me golpeaba la cara, rayas y rayas discontinuas,
después continuas, señales de tráfico, ningún stop, un sitio de alterne,
un bar tristemente amarillo, unas naves en un polígono industrial,
alguien vendrá mañana a trabajar. Alguien tiene cosas que hacer, yo nada.
No sabía dónde estaba, ni dónde iba. Seguía tercamente,
siempre desviándome en cualquier cruce, no sé si daba vueltas,
la ciudad se perdió hace tiempo. No tenía nada mejor que hacer que conducir,
y conducir, sin fin.
Y se me apareció una luz, pequeña y clara, debo echar gasolina,
ahora, de repente, cambié mi modo de ver, y fui distinguiendo más detalles,
un pueblo casi dormido, una casa casi apartada, una iglesia oscurecida,
el combustible se terminaba. Por fin la vi, allí estaba. Bajo un techado metálico,
paré, apagué, entré, diesel, lleno, el número cuatro,
- ya puedes echar - me dijo
olvidé el cobijo del chaquetón, bueno, serían solo dos minutos,
por un momento y sin saber por qué recordé unos ojos negros y tristes
y una mínima sonrisa como de súplica.
Sin mediar palabra, le entregué la visa, procedió a la rutina,
me extendió la tira, firmé, extrajo otra tira
- para usted -
- gracias, buenas noches -
Salí, entre en el coche y algo no me encajaba... algo vi no normal,
pensé, aún tenía el resguardo en la mano, al doblarlo, lo vi,
estoy sola esta noche, salgo a las 12, si te apetece llámame 655XXXXXX
Silvia
DOS SENTIR
Es verdad que te hice daño
pero tú también lo haces,
aunque digas que todo
tiene solución,
diálogo y arrepentimiento,
solución, como si acaso se
planteara un problema,
diálogo, como si acaso
todo se reduce a la palabra,
arrepentirse, como si
acaso no fuera tu sentimiento,
yo digo y tú dices,
¿no ves?,
no hay un solo sentir
ni un
solo decir para los dos.
domingo, 1 de diciembre de 2013
SUEÑOS PASADOS
He visto dormir a mis sueños
paseando por la vida sin meta,
arrinconados bajo la sombra
que se cruza en la vereda,
les dije adiós como a la nada
o a todo como si no supieran
separar tierra de agua
o fondo azul de estrellas,
mis sueños me abandonaron,
me queda una mente que piensa,
y un corazón con mal latido,
y unas piernas que flaquean,
lo que queda ya será corto,
como corta la vida bella,
todo recuerdo se quedará
pensando qué es lo que era,
qué de los cantos al mar,
qué de los besos de ella,
qué de las manos rozadas,
qué de etéreos poemas,
ellos por mis manos,
sarta de cadena,
delirios de solitario,
fondo de poeta,
no supe enamorar a la vida
la vida por ello se venga,
- no corras - no te apures -
ya se va, ya no llega,
siéntate ahora y llora
y piensa y reza y piensa,
el día se te acaba,
la fría noche llega,
nada que acoger,
salvo fría recta
lanzada al punto donde
vida y muerte se encuentran,
pero te equivocas calma dura
si crees que me molesta,
nada pacté contigo
aunque hagas lo que quieras,
tu aspecto es absurdo,
todo viene, todo llega,
todo se apura en el tiempo,
no inventes más ideas,
no lances al camino
mareas que no llegan,
guarda tu frío aspecto,
no me vengas con condenas,
¿los sueños se guardan?
que iluso, bajo tierra,
y no crecerán en nada,
viejo que se va, niño que llega,
paseando por la vida sin meta,
arrinconados bajo la sombra
que se cruza en la vereda,
les dije adiós como a la nada
o a todo como si no supieran
separar tierra de agua
o fondo azul de estrellas,
mis sueños me abandonaron,
me queda una mente que piensa,
y un corazón con mal latido,
y unas piernas que flaquean,
lo que queda ya será corto,
como corta la vida bella,
todo recuerdo se quedará
pensando qué es lo que era,
qué de los cantos al mar,
qué de los besos de ella,
qué de las manos rozadas,
qué de etéreos poemas,
ellos por mis manos,
sarta de cadena,
delirios de solitario,
fondo de poeta,
no supe enamorar a la vida
la vida por ello se venga,
- no corras - no te apures -
ya se va, ya no llega,
siéntate ahora y llora
y piensa y reza y piensa,
el día se te acaba,
la fría noche llega,
nada que acoger,
salvo fría recta
lanzada al punto donde
vida y muerte se encuentran,
pero te equivocas calma dura
si crees que me molesta,
nada pacté contigo
aunque hagas lo que quieras,
tu aspecto es absurdo,
todo viene, todo llega,
todo se apura en el tiempo,
no inventes más ideas,
no lances al camino
mareas que no llegan,
guarda tu frío aspecto,
no me vengas con condenas,
¿los sueños se guardan?
que iluso, bajo tierra,
y no crecerán en nada,
viejo que se va, niño que llega,
El pulso de esta historia es que, a pesar de las memorias, tu cara es un poema.
El batir de las olas de ahora no saben de las que antes llegaron con sus temas.
Porque el tiempo reinventa en cada momento
nuevos sucesos que nos salvarán de otras quemas,
porque en el camino que andamos aún contra el viento
no hay momento de pensar en las pasadas huellas,
nada que ver con relatividades metafísicas
ni otros puntos científicos de la naturaleza,
es que no hay tiempo, que no hay tiempo sobrante,
que lo que viene requiere sudarse la faena,
¡que he visto dormir a mis sueños acurrucados
en los jardines diseñados por antiguas letras!
pues que se queden ahí y se mejoren si enferman
que yo me voy largando para otro lado con otros temas.
Porque el tiempo reinventa en cada momento
nuevos sucesos que nos salvarán de otras quemas,
porque en el camino que andamos aún contra el viento
no hay momento de pensar en las pasadas huellas,
nada que ver con relatividades metafísicas
ni otros puntos científicos de la naturaleza,
es que no hay tiempo, que no hay tiempo sobrante,
que lo que viene requiere sudarse la faena,
¡que he visto dormir a mis sueños acurrucados
en los jardines diseñados por antiguas letras!
pues que se queden ahí y se mejoren si enferman
que yo me voy largando para otro lado con otros temas.
ESTRATEGIA
Si al final de lo vivido se denota que hay dolor,
que parece que todo lo que se hizo, ahora no hay caso,
si todo lo dicho, lo rozado, lo compartido no vale,
¿debo olvidarlo?
si al final, tanto tiempo compartiendo,
tantas risas de felicidad que desembocan en fracaso,
tanto tiempo dedicado ya no vale,
¿debo olvidarlo?
si al final, uno solo parece que ha ido mintiendo,
que todo lo que ha sido, solo parece puro teatro,
que las certezas aparecen al final como falsedades,
¿debo olvidarlo?
si al final, ni siquiera sé lo que estoy haciendo,
que me siento repudiado por mis actos,
que solo en mí y ahora se ven maldades,
¿debo olvidarlo?
si al final, aquella intensa voluntad de vernos,
aquellos nervios por tocarnos las manos
solo fueron efímeras brumas de los mares,
¿debo olvidarlo?
si al final, la melodía adorada se tacha de negro,
si ahora parece de tontos cuando cantábamos,
si en el pentagrama somos cruces de sables,
¿debo olvidarlo?
si al final, tanta explicación suena a entuerto,
si todo es desconfianza lanzada a saco,
si todo es temor o rencor, que ya no se sabe,
¿debo olvidarlo?
si al final, uno denota que aquellos momentos
en los que se acogían mis íntimos actos,
aparecen ahora como actos irresponsables,
¿debo olvidarlo?
si al final, por desgracia tengo el sentimiento
de que esto es similar a otros hechos pasados,
que el verdadero amor para nada es estable,
¿debo olvidarlo?
si al final, cada uno se larga a su momento,
y alzamos de nuevo nuestros vallados,
y mejor olvidar lo que parece no vale,
¿debo olvidarlo?
si al final, la resulta de todo el secreto
fue primavera quemada en verano,
que el rescoldo del cariño son solo cristales,
¿debo olvidarlo?
si al final, el camino llevaba a un cementerio,
si toda flor se murió en fruto temprano,
si no había ni islas ni mares,
¿debo olvidarlo?
que parece que todo lo que se hizo, ahora no hay caso,
si todo lo dicho, lo rozado, lo compartido no vale,
¿debo olvidarlo?
si al final, tanto tiempo compartiendo,
tantas risas de felicidad que desembocan en fracaso,
tanto tiempo dedicado ya no vale,
¿debo olvidarlo?
si al final, uno solo parece que ha ido mintiendo,
que todo lo que ha sido, solo parece puro teatro,
que las certezas aparecen al final como falsedades,
¿debo olvidarlo?
si al final, ni siquiera sé lo que estoy haciendo,
que me siento repudiado por mis actos,
que solo en mí y ahora se ven maldades,
¿debo olvidarlo?
si al final, aquella intensa voluntad de vernos,
aquellos nervios por tocarnos las manos
solo fueron efímeras brumas de los mares,
¿debo olvidarlo?
si al final, la melodía adorada se tacha de negro,
si ahora parece de tontos cuando cantábamos,
si en el pentagrama somos cruces de sables,
¿debo olvidarlo?
si al final, tanta explicación suena a entuerto,
si todo es desconfianza lanzada a saco,
si todo es temor o rencor, que ya no se sabe,
¿debo olvidarlo?
si al final, uno denota que aquellos momentos
en los que se acogían mis íntimos actos,
aparecen ahora como actos irresponsables,
¿debo olvidarlo?
si al final, por desgracia tengo el sentimiento
de que esto es similar a otros hechos pasados,
que el verdadero amor para nada es estable,
¿debo olvidarlo?
si al final, cada uno se larga a su momento,
y alzamos de nuevo nuestros vallados,
y mejor olvidar lo que parece no vale,
¿debo olvidarlo?
si al final, la resulta de todo el secreto
fue primavera quemada en verano,
que el rescoldo del cariño son solo cristales,
¿debo olvidarlo?
si al final, el camino llevaba a un cementerio,
si toda flor se murió en fruto temprano,
si no había ni islas ni mares,
¿debo olvidarlo?
sábado, 30 de noviembre de 2013
viernes, 29 de noviembre de 2013
NO QUIERO MIRAR
Cierro los ojos, no quiero mirar,
peatones acelerando por la calzada,
autobuses cruzando pasos de cebra,
persianas con humos de caverna,
bancos en paredes amoratadas,
cierro los ojos, no quiero mirar,
situaciones que distraigan mi idea,
perversiones planteadas muy mal,
incursiones secadas por el mar,
hilos de lana en ninguna madeja,
cierro los ojos, no quiero mirar,
la tele siempre apagada,
el tocadiscos de mi prima hermana,
la noche tarde o la noche temprana,
el coro de los grillos a la nada,
cierro los ojos, no quiero mirar,
los vientos que levantan pestañas,
los pantis multicolores azules,
el duro trabajo de los gandules,
el Sol despistado de la madrugada,
cierro los ojos, no quiero mirar,
lo que se convierte en una venganza,
el camino inhóspito y desarbolado,
los trueques sucios de los mercados,
dos indicaciones en un cruce cruzadas,
cierro los ojos, no quiero mirar,
que toda verdad fue mentira,
que todo pasar fue un estallido,
que el lobo sorprende con un balido,
que la oveja es la asesina,
cierro los ojos, no quiero mirar,
que todo no fue como siempre soñamos,
que paso y que paso sin saber que pasar,
que una mujer se asoma para cantar,
que éramos locos desconfiados,
cierro los ojos, no quiero mirar,
que nada de nada cuando me vi en ti,
que hasta el amar se mide con regla,
que el olvido se impone y que merma,
que nunca las cosas fueron así,
cierro los ojos, no quiero mirar,
quítamelos, yo te los doy,
llévatelos, póntelos a hurgar,
lávamelos en la orilla del mar,
míratelos como en aquel "hoy",
cierro los ojos, no quiero mirar,
el maldito tren que te va alejando,
el bucle, este de aire que te diluye,
el limpio horizonte sin nubes,
el ansiado sueño que se va largando,
cierro los ojos, no quiero mirar,
déjame te ruego que yo siga aquí,
que más te da, tú ya te vas,
otras historias a ti te vendrán,
¿la mía? con ojos cerrados, y fin.
peatones acelerando por la calzada,
autobuses cruzando pasos de cebra,
persianas con humos de caverna,
bancos en paredes amoratadas,
cierro los ojos, no quiero mirar,
situaciones que distraigan mi idea,
perversiones planteadas muy mal,
incursiones secadas por el mar,
hilos de lana en ninguna madeja,
cierro los ojos, no quiero mirar,
la tele siempre apagada,
el tocadiscos de mi prima hermana,
la noche tarde o la noche temprana,
el coro de los grillos a la nada,
cierro los ojos, no quiero mirar,
los vientos que levantan pestañas,
los pantis multicolores azules,
el duro trabajo de los gandules,
el Sol despistado de la madrugada,
cierro los ojos, no quiero mirar,
lo que se convierte en una venganza,
el camino inhóspito y desarbolado,
los trueques sucios de los mercados,
dos indicaciones en un cruce cruzadas,
cierro los ojos, no quiero mirar,
que toda verdad fue mentira,
que todo pasar fue un estallido,
que el lobo sorprende con un balido,
que la oveja es la asesina,
cierro los ojos, no quiero mirar,
que todo no fue como siempre soñamos,
que paso y que paso sin saber que pasar,
que una mujer se asoma para cantar,
que éramos locos desconfiados,
cierro los ojos, no quiero mirar,
que nada de nada cuando me vi en ti,
que hasta el amar se mide con regla,
que el olvido se impone y que merma,
que nunca las cosas fueron así,
cierro los ojos, no quiero mirar,
quítamelos, yo te los doy,
llévatelos, póntelos a hurgar,
lávamelos en la orilla del mar,
míratelos como en aquel "hoy",
cierro los ojos, no quiero mirar,
el maldito tren que te va alejando,
el bucle, este de aire que te diluye,
el limpio horizonte sin nubes,
el ansiado sueño que se va largando,
cierro los ojos, no quiero mirar,
déjame te ruego que yo siga aquí,
que más te da, tú ya te vas,
otras historias a ti te vendrán,
¿la mía? con ojos cerrados, y fin.
jueves, 28 de noviembre de 2013
miércoles, 27 de noviembre de 2013
CONVIENE
Conviene
que el verso sea mamado,
entrometido
oxidando los huesos,
cantado
o no cantado,
no
es esto un problema, sigamos,
conviene
que el verso sea llorado
si
es alegre como un gorrión,
o
alegrado con devoción
si
es triste como un angustiado,
conviene
sedar lo gritado
para
conservar gritos futuros,
y
muros
que
se vayan largando,
conviene
el verso del silencio
que
nunca se calla,
¡que
aburrimiento tremendo!
¡que
alegoría mal tratada!
conviene
que todo escrito
barra
lo hecho en la mente,
Babel
imprudente
de
desoladas palabras,
conviene
escribir lo que se siente
cuando
nada se siente,
y
no escribir nada
si
no viene la muerte,
conviene
sufrir muy despacio
para
valorar lo vivido,
castigo:
desorganiza
tu mente,
conviene
a veces no querer
en
su sentido literal,
no
ser más
que
una personita inconsciente,
conviene
que todo siguiera
no
como la primavera,
sino
de otra manera
que
no sea tu manera,
si
me preguntas si conviene una guerra,
yo
te diré por si quieres saberlo,
que
siempre creeré que una mierda
solo
es una mierda,
conviene
delimitar el desprecio
por
si acaso el aprecio te ataca,
si
le quitas la de y la a tiene un precio,
y
siempre te faltará la pasta,
conviene
jugar con los versos
como
si fueran luces nocturnas,
pero
no estrellas y lunas
sino
ojos confesos,
conviene
que si me lees me dijeras
por
dónde corto con la tijera,
para
que todo esto te lo amoldes
y
no te deformes,
conviene
estar sin sentido
con
autorizado sentido,
para
abrir todos los espacios
y
que discutan. y tú ... ni caso,
conviene
que no estés alejado
por
si la llama te llama,
por
si el agua te apaga,
y
por los malditos plazos,
conviene
citarse a una hora,
y
coincidir y besarse,
y
abrazarse y revolcarse,
y
amarse sin cotas,
yo
te diría lo que te conviene
pero
conviene que no te lo diga,
me
conviene a mí, me conviene,
y te conviene a ti... que me olvidas.
martes, 26 de noviembre de 2013
BUENAS NOCHES
Buenas noches, estoy un poco cansado
pero voy a escribir un poema con alegría
a pesar de mi mal día,
cuando venía no me di cuenta de tanta luz,
y me preguntaba
¿por qué no cuentas los árboles que te saludan?
¿sabes? no sé por qué
pero ellos saben que sudas,
que te curras cada día,
tampoco era muy consciente de cuántos años
recorriendo el mismo camino
de vuelta y de ida,
inconsistentemente todos iguales,
milagrosamente todos nuevos hijos
de mi corazón que latía,
no obtuve muchas sorpresas hoy
pero sí la inmensa dicha de llegar,
de no tener nada que negar,
que rojo es rojo,
que risa es risa,
y cuando se calentaba el puchero
pensaba en el aguacero
que la tierra humedecía,
y que por ello, y algún día
germinarán azahares
en paredes blancas y limpias,
y que ese jardín natural
nadie lo vendía, lo que se vende está fatal,
si lo comprases, algo quitarían,
pero esta dulce generosidad,
que te otorgan cuando abres los ojos
es la gran madre de todos,
es la dulcísima deidad,
me dieron una vida para vivirla,
de dos amores yo nací,
y si no por mí, sí por ellos
con sonrisa yo seguiré,
y no es cuestión de una fe
o de barcos en lontananza,
ni añoranza,
ni cuestión por ver,
sino que no soy exacto y preciso dueño
de los actos de mi vida,
que mi obligación es la responsabilidad
con esos millones de vidillas
que tanto luchan por mí,
como ser pluricelular,
multiorganismos enmarañados,
¡calmaos! no me he cansado,
y sabré dar el relevo
para que sigan por mí.
Así pues buenas noches,
he llegado,
ensismimado,
de llegar.
pero voy a escribir un poema con alegría
a pesar de mi mal día,
cuando venía no me di cuenta de tanta luz,
y me preguntaba
¿por qué no cuentas los árboles que te saludan?
¿sabes? no sé por qué
pero ellos saben que sudas,
que te curras cada día,
tampoco era muy consciente de cuántos años
recorriendo el mismo camino
de vuelta y de ida,
inconsistentemente todos iguales,
milagrosamente todos nuevos hijos
de mi corazón que latía,
no obtuve muchas sorpresas hoy
pero sí la inmensa dicha de llegar,
de no tener nada que negar,
que rojo es rojo,
que risa es risa,
y cuando se calentaba el puchero
pensaba en el aguacero
que la tierra humedecía,
y que por ello, y algún día
germinarán azahares
en paredes blancas y limpias,
y que ese jardín natural
nadie lo vendía, lo que se vende está fatal,
si lo comprases, algo quitarían,
pero esta dulce generosidad,
que te otorgan cuando abres los ojos
es la gran madre de todos,
es la dulcísima deidad,
me dieron una vida para vivirla,
de dos amores yo nací,
y si no por mí, sí por ellos
con sonrisa yo seguiré,
y no es cuestión de una fe
o de barcos en lontananza,
ni añoranza,
ni cuestión por ver,
sino que no soy exacto y preciso dueño
de los actos de mi vida,
que mi obligación es la responsabilidad
con esos millones de vidillas
que tanto luchan por mí,
como ser pluricelular,
multiorganismos enmarañados,
¡calmaos! no me he cansado,
y sabré dar el relevo
para que sigan por mí.
Así pues buenas noches,
he llegado,
ensismimado,
de llegar.
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