martes, 31 de marzo de 2015

INCONGRUENCIAS EN POCAS PALABRAS

Te llamé pensando que no estabas,
luego, ya no supe qué decirte.
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Me miraste a los ojos,
lograste difuminármelos.
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Para qué tantas estrellas
si solo me hace falta una.
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Piensa el pobre con sus penas
que amor le tienen por lástima.
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Dicen que Dios es el creador,
pues que venga Dios y lo vea.
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No es suficiente con decir lo siento,
hay además que creérselo.
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Y esto acabó aquí
sin haber comienzo.

lunes, 30 de marzo de 2015

AQUELLA NOCHE AMARGA

Lloro todos los días,
por ti me afloran las lágrimas,
recordando que me querías,
temiendo que te alejaras,

ignorando si tu sabías
que hubiera vendido mi alma,
cuando dijiste aquel día
lo mucho que me amabas,

y fue en una noche fría
donde me quemaron las palabras,
tú te fuiste, ya dormías,
solo dijiste -hasta mañana-

y con esas palabras intuía
que todo esto terminaba,
menos mi llanto y herida
sabiendo que te alejabas.

Ya no te siento vida mía
hablándome enamorada,
sino más distante y fría
que aquella noche amarga.

domingo, 29 de marzo de 2015

LOS DUEÑOS DE LOS SUEÑOS

Cuando sueñas en alguien,
¿de quien es de verdad el sueño?
¿del soñador o de la soñada?
no sé si es importante,
pero es que el sueño
me ha preguntado por el dueño.

Y si sueño que has soñado,
soñándome una noche cualquiera,
y yo a la vez de la misma manera,
¿vienen los dos a preguntarnos
quiénes somos los dueños?

Yo creo que lo preguntan
por hacérselos ellos,
pues con posible acierto
piensan que se olvidarán,
y no quieren tirar
tan dulces anhelos.

Un día pasó un sueño por mi lado,
no era mío, se había perdido,
y me preguntó donde estaba,
mareado e inconsciente,
yo le dije -en mi presente-
y decidió que se quedaba.

En él volaban flores,
sobre bosques y campos,
y estrellas de colores
y todos los astros,
y aves bulliciosas,
y peces saltarines,
y dos bailarines
en alfombra de rosas.
En él cantaba un beso
entre labios enamorados,
y rayitos luminosos
entre miradas encendidas,
y un aura blanquecina,
y un jardín hermoso.

Cielos, ¡que tramposo!
este sueño me ha robado
el derecho de soñarla
una vez más a mi lado.

No soy dueño de tu sueño,
aunque sueño que me adueñas,
y los sueños caen en peñas
de precipicios sin final.
Y aunque toda la vida es sueño
y los sueños sueños sean,
ya no hay modo de que vea
en ellos a mi amor.

Yo sueño que estabas dormida
con los brazos enlazados,
y me vi, por otro lado,
desde una extraña huida,
como no querer apresarlo,
hacerlo mío y besarlo,
pensado que con él iba
mi beso hacia tus labios.

Sueña el pobre, que soy yo,
que tú en él te hiciste vida,
que contigo a mí me anida
la realidad de mi amor,
y sueña iluso, también yo,
que con esto ya bastaba,
y amargamente observaba
que otro dueño te llevó.

Y con esto, pienso y digo,
si soy el dueño de este sueño,
o lo es mi dulce a la que amo,
o lo es otro más avispado
que para siempre se la llevó.


QUE NO

Cómo ilusionarme cuando tantas desilusiones me han quemado,
ya de vueltas por estos arados de brote ínfimo en cepa yerta,
cuántas palabras que no se prestan a los sueños deseados,
mucho dolor insospechado y tantas heridas manifiestas.

Tanto rollo y tanta orquesta para que se queden olvidados,
tantos días pasados y gastados que no tenían ninguna meta,
tanta risa con tanta careta para descubrir que me has robado,
lo que siempre he mimado por si alguna vez doy con ella.

Cómo voy a ilusionarme, o creerla si se va para otro lado,
si ni siquiera se ha molestado en decirme ahí te quedas,
cómo quieres que yo quiera de nuevo estar ilusionado,
si tanta desilusión ha pagado el castigo a ya no verla.

¿Que mantenga aún la espera?, ¿que esperanza siempre queda?
no me vengas con pamplinas que todo eso está muy visto,
que creíame más listo, más tenaz, y más esperanzado,
y solo me ha quedado esta cara de tonto, ¡que no!,
que ya no insisto.

viernes, 27 de marzo de 2015

MALDICIÓN

Espío tus manos porque están quietas,
cerradas, sin describir un lenguaje,
inexpresivas como el sol boreal,
opacas como una tarde muerta.

Y de ellas caen los trozos de piel,
que se dispersan por el día infinito,
sin danza ni ritmo para describirlas,
como escritos de destrozos en papel.

Admiro tus manos pues no se inquietan
por ver cada día desaparecer,
porque en ínfimo tiempo desvanecen
el posible futuro que nos espera.

Pesada en mi mente, un poco cruel,
más se aguanta el destilar no querido,
pequeño dolor que no induce venganza,
sino la utopía de verlas mover.

Por más que yo extienda tú no te alteras,
dejas pasar la gente sin nada que ver,
la hora del crepúsculo lo dice todo,
menos todo lo que ayer te rindiera.

Tus manos asieron bandera una vez,
acompañaban tu canto de intensa protesta,
eras entonces un agitarte en las olas,
y pareciera contigo que era amanecer.

¿En qué lugar de tu vida cambió el esquema?
que pareces otra de la que una vez conocí,
aquella que antes me acogió con sus manos,
con las que ahora presumo ser tu anatema.

jueves, 26 de marzo de 2015

MARZO

Es extraño describir esta primavera,
con plomiza luz sobre blancas casas,
y el trigo aún verde que se retrasa,
la ausencia de aves por la ribera,

iba por la plazuela donde jugaba,
el mercado, este domingo, cierra,
ya viejo el álamo con su guerra,
corteza de corazones y llagas,

cada día paso como este marzo,
junto a la escuela donde me formé,
para distinguir lignito y cuarzo,

declinar verbos y saber francés,
hacer cálculos y exactos trazos,
y el primer poema que te dediqué.

miércoles, 25 de marzo de 2015

LA PAREJA

Que desastre, cómo se han ido perdiendo los días,
las noches viendo pelis en el sofá cogiéndote la mano,
apoyándome en tu hombro y sintiendo tus latidos,
compartiendo una cerveza y algún cigarrillo,
las cenas, charlatanas, y medio vestidos,
los proyectos de futuros firmados con promesa,
las vueltas del trabajo que hacías conmigo,
el pequeño café en la placita que tanto nos gustaba,
fugarnos a la playa y quedarnos allí dormidos,

como echo de menos tu sonrisa acariciante,
tu mirada y tus labios besándome los míos,
la flor que me comprabas, con ese disculparse
por creer que era cursi hacer eso conmigo.

Como echo de menos los viajes a ninguna parte,
salir por ahí de tascas y tomar unos pinchos,
charlar con los amigos que tú me presentabas,
y con las mías con las que hacías malabarismos.

te echo tanto de menos, tu ausencia no supero,
y no fuiste tú primero, fui yo, tan inteligente,
al pensar que contigo no podía madurar,
que eras como un niño maleducado e irreverente,
que solo servías para un rato y para nada más.
Y ahora aquí me veo, fumando cigarrillos,
metida como una boba todo el día en el sofá,
pensando en la maldita madurez de cada día
que se va pudriendo conmigo en soledad.

¿CÓMO HACER UN POEMA?

¿Cómo hacer un poema?
se hace por nada, o por todo,
o por nadie, o por ti,
se hace con ritmo y rima,
o con nada de esto,
y con un fin, o ningún fin.

Se hace un poema cuando brota
desde la mente por las manos,
se hace cuando se piensa,
cuando duele porque amamos,
se hace por ironía,
o por sarcástico,
se hace por venganza,
o por llenar la panza
de garabatos.

Quien dice no saber hacerlos
los hace en la mente,
quien dice no saber escribirlo
lo graba inconsciente.
El poema es más que lo escrito,
es sobre todo un grito,
una rebeldía
de ver anocheceres marchitos.

Y si no lo ves así,
entonces, dime tú,
por qué me los haces a mí.

COMO ME AMABAS


martes, 24 de marzo de 2015

TODAS LAS MAÑANAS

Al salir a la mañana de un día de marzo,
aún el frío no ausente por las calles viejas,
no basta, pensaba, abrigo y saco,
ni el calor del café, me faltaba ella,

pero sin tristeza, sabía dónde estaba,
y fui a buscarla sabiendo que me miraría.
Suficiente veinte centímetros de sus labios,
oirla decir -hola, que tal, buenos días-.

Y este diario de hablar con ella a la mañana,
de temas fugaces, de asuntos cotidianos,
arrastran con ellos mi cariño del alma,
y la esperanza que un día me extienda los brazos,

pero ahora en silencio, no oso confesarle,
mi sentimiento, temor, angustia y celo,
me conformo tan solo que me mire un instante,
con sus ojos radiantes, su brillo intenso.

Y porque al despedirme e irme toma mi mano,
y acojo su mano con absoluto silencio,
y el esperado beso... y sueño... quizás en vano,
que es más por amor y no educado respeto.

AGUA

Agua, agua, de mis lágrimas, por tus ojos,
cristalina agua que nos baña y nos arrulla,
agua que nos mezcla entre los besos,
sangre de la tierra como flores que se anudan,

con la lluvia hiciste las cortinas de las penas,
y con ella cariño bajo un cielo diamantino,
agua de los ríos, de las fuentes, de los mares,
agua milagrosa de tus besos tan divinos,

del sudor por la faena, del trasiego por el barro,
y agua para el cántaro por las plazas de los pueblos,
y la tan envidiada que van para tus blancos brazos,
y la cadente viene de los témpanos de invierno,

agua de abriles luminosos como auroras,
aguas que hacen flora y dulcifican a los bosques,
y las que danzan mágicas en fuentes sonoras,
de jardines murmurando por las noches,

agua, ley de vida, sin tu vida nada vive, y yo me muero,
cómo el brillo palpitando de una lágrima en tu cara
asaltaría a mi alma tras decirte que te quiero,
si me llenaste de agua pura con tu dulce mirada.

Agua eres, transparente y luminosa,
solo contigo el arco iris resplandece,
mi agua fresca, la más hermosa,
riega mi tierra con tu beso silvestre,

susurros tú creas siempre en el bosque,
y hasta el roble se mece siguiendo tu paso,
las aves te siguen y hacen nidos en tu borde,
para dormir a la noche oyendo tu canto,

nunca te agotes, eres como un milagro
que llena mis días y limpia mi cara,
agua bendita, que contigo he probado
el elixir de tu alma vertida en mi alma.

jueves, 19 de marzo de 2015

BÓRRAME

Si te es cursi mirarme por lo menos un siglo,
si te es tonto adorarme por algún motivo,
si te es idiota admirarme como lo divino,
si te hartas de mis encantos consabidos,
si te aburres de que siempre diga lo mismo,
si ya no te alteras cada vez que yo te miro,
si pasas de mí como de la paz los enemigos,
si amarte con calma te resulta relamido,
si ya no te calientan mi brazos y abrigo,
si ya no te excita la desnudez mientras dormimos,
si ya el café de la tarde está aguado y frío,
si ya no quieres mis labios como cálido nido,
si haciéndome el amor miras a otro sitio,
si el paseo por la calle está lleno de ruido,
si ya no tomas el ascensor con escalofríos,
si te es inocuo en la espalda hacerme rizos,
si ya pasas de todo aquellos que nos dijimos,

si ya no quieres más seguir este camino,
si yo muriera y no sintieras que los dos nos morimos,
si no me quieres más hurgando en tu destino,
si ya no me quieres, si todo se ha vencido,
bórrame enteramente, que yo no he existido.


martes, 17 de marzo de 2015

A QUÉ ME AFERRO

Si cuando ya te doy por desaparecida apareces,
si es porque hueles acaso que al final me iré,
o si es porque ya de mí solo quieres medio saber,
o si es por olvido y yo que desvanecen,

si por más que quiero saber aún sé menos,
si los giros de los días se nos chocan sin querer,
si es por presumido empeño con que te quiero ver,
si no fue tan cierto aquello de nos queremos,

si ignoro pleno que vas haciendo en este ahora,
si estoy triste en las horas donde tú no viniste,
si es esta cabeza loca la que no resiste,
si todo se va derrumbando como solitarias gotas.

Aquí estoy, casi siempre, sin saber ni pista,
a qué me aferro, a qué me amarro para que no me lleve
a los senderos yertos donde nunca llueven
tus miradas maravillosas y tu encantadora sonrisa.



ALIMENTO PARA EL AMOR

El amor, como un buen vino,
si no se va tomando se avinagra,
si no se decanta se oscurece,
y ha de empeñarse hasta el alma.

No es un rito forzado al destino,
no es energía que acapara,
no es flor futura que no crece,
y es más que todas las palabras.

El no ir amando es asesino,
los tiempos de vida se malgastan,
llorar sin amor nunca merecen
las entregas enamoradas.

El amor se quema por egoísmo,
por celos o dudas malsanas,
y de esta manera nunca crece
un poco más cada mañana.

Esperar amor es mal signo,
no te amarán si tú no amas,
pues de esta forma nunca crece
el feliz brillo de las miradas.

lunes, 16 de marzo de 2015

DÉCADAS (I)

I

Aún no tenía la suficiente dosis de soledad. Vagaba el mundo por un cuadrado de arena y acera, sin árboles. Ella era deficiente mental y enamorada de mí, como un sueño infantil. No había que llamar para ir a comer, mi madre bajaba rauda a por nosotros, cuyo mundo de juego y fantasía era infinito.
 
Por más que soñase con trenes eléctricos o bicicleta no había más juego que carreras de bolas sobre un buró o batallas fingidas en alfileres o Tour de France en fichas de dominó. Horas y horas de complot. La cosa más emocionante eran las gamberradas de Fran cuya culpabilidad recaía en mí, eso me daba morbo más que incomprensión. Parecía ser yo alguien a tener en cuenta.
 
Por lo demás duras letras y cálculos que medio entraban, sin ganas. Y un claro aviso de despistes futuros, de hecho se me pasó por alto que tenía que comunionarme. La paciencia paternal era ejemplar, Dios siempre puede esperar, yo imaginaba. Tantas virtudes que de Él citan no deben mentirse. Me faltan argumentos, o sea, me faltaban, para rebatir eso.
 
No traspasaba el mundo más allá de las huertas. Mi ciudad de huertas, hoy moribunda entre cubos y anti arte. Dónde irían tantos árboles, esas moreras, palmeras e higueras. Solo luz blanquecina queda, como si el mundo fueran los residuos de una inmensa explosión nuclear. Acaeció algo así, los de USA fueron capaz.
 
Por lo demás, no recuerdo nada de música o televisor, una radio marrón, una máquina de coser, un molinillo de café y unos plomillos de hilos en flor. Un patio colegial lleno de bolitas de no sé qué y, en verano, unas montañas de sandía y melón. El cine de verano era como si nos fuéramos al final del océano... y aún desconocía a The Beatles, Bob Dylan y Neil Diamond. Una visita anual en la oficina de papá, para ver los pasos, mientras veloces pasos marcaban interminables pasillos, con grandes ventanas... Había entonces nidos, de golondrinas, imagino. Negras como roble quemado por entre azahares de naranjos. Limoneros y acacias, el trece era mi estancia para ir de un lado a otro lado.
 
Niñez, una vez yo fui niño, y aún recuerdo aquel invierno, que visité a los Magos, y no sé si les pedí... más si el resto les pedí, es que fui muy despistado. Introspectivo, tímido y creativo. De ojos semiclaros y encendidos, de muñeca herido, y de mamá que ya anunciaba un tormento que, por entonces, yo lloraba.