lunes, 7 de octubre de 2013

SILENCIO

Silencio, algo se oye, son los silencios,
tímidos vahos entre las sombras,
extraños pensamientos insondables
se retuercen y se chocan,

exigen de la memoria una crónica
de hechos y palabras, no se conforman
con el mero énfasis de las razones
o con los detalles que a la mirada asoman,

el tránsito del día va pasando
como si apenas se marcaran las horas,
nada ni nadie anotará en una agenda
pasados amores que se duermen ahora,

el tiempo es la medida de lo vivido,
el muerto se ha parado y se le antoja
recrearse en el invierno de la noche,
alzando en el réquiem las antorchas,

las caras tapadas con velo blanco
mirando las pisadas de quien llora,
los cantos de las aves son reproches,
el susurro es triste entre las hojas,

morimos, yo me muero en mis pasos,
y ansioso voy huyendo de mi hora,
la traidora marca que me impuso
me señala con la burla y la mofa,

si se me callan no hay ni olvido
ni motivos que me agotan,
si me olvidan en los temas prohibidos
seré temblor de una vela que se agota,

los silencios son siempre más intensos,
detienen la palabra y no brota,
el final de la historia de desentiende,
si no peor, que no existe ni la historia,

pluma lánguida con tinta seca,
papel rugoso como dura roca,
y las palabras lanzadas se me cansan
y las respuestas, eternas se demoran,

asuntos de dos, ya se sabe, así es,
hasta que la trama se evade como una loca,
asuntos de más y sin permiso
entraron por el aire entre las hojas,

yo no podría decir si como a un pobre
mi alma me contempla como a solas,
sí puedo decir que en el desorden
se miran inquietante aquellas cosas,

¿los días pasados existieron?
quiero decir si existieron como ahora,
o ¿es como alguna bella canción
que siéndolo pasó de moda?,

¿o se irá a la caja de los objetos
olvidada por toda la memoria?,
un extraño espíritu les dará consuelo
y les dirá que no son solo historias,

que son la vertiente de la fuente
que enriquece el río gota a gota,
el martilleante latir del corazón
es alma labrada nota a nota,

por mucho silencio que me venga,
mi mente se defiende en estas horas,
y no trazaré ninguna trampa,
cerraré los ojos, y me verá a solas.

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