jueves, 30 de mayo de 2013

DESAGRADECIDOS

En ciertos momentos de nuestra vida
nos sentimos como atolondrados
por un viento que nos roza de lado
y alcanza una cota prohibida, 

creer que ya nada igual va a pasar,
que el tiempo sana la herida,
que ya el alma no se sienta vencida
por la sutileza de un ladrón más, 

el tiempo variable es un loco
que no controlamos jamás,
que lo que es menos se vuelve más,
que lo que es mucho se torna poco, 

que de estable pasa a quebradizo,
que un simple paso es un comecocos,
que cien mil pasos saben a poco,
que caen torbellinos de rizos, 

y que la mañana parece temprana,
que la noche es un lento guiso
voces que a lo lejos yo nunca diviso
y que al llegar parecen campanas, 

nuestra vida son pasos que de pronto
se detienen por alguna tangana,
como una pelea de la piel con el alma
y en sus ruidos, parecemos tontos, 

y ahora de nuevo ¡que pereza entra!
poner a cero las cosas de pronto,
retomar el camino, olvidar el absorto
mirar esas cosas que no te centran, 

porque siempre requerimos un destino
con rutas en que se penetran
la piel con el alma y como cometa
que surca el espacio y su tiempo asesino, 

nunca es pronto, siempre es tarde,
ese parece ser nuestro sino,
que nunca somos agradecidos
con lo que tenemos en cada instante.

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