viernes, 21 de diciembre de 2012

El día inconcluso

¿Por qué será que me salen los versos antes de irme a dormir?
¿Porque te sueño e imagino que no vas a venir?

yo creo que es porque el sueño me emborracha
de sútiles hilos que por la oscuridad flotan,
cosas sin tino, deformadas cosas
que necesito ponerlas en su sitio,

y lo malo es que no encuentro el cajón adecuado
para llevarlas a dormir con un velo,

mis cosas y los hilos se juntan curiosas
y me juegan al esconderse, y me sacan de quicio,

les levanto la mano aclarando una despedida
y las imagino con ojos que antes no estaban,
las cosas inertes parecen que nadan
para sacudirme el agua y romper mi vertiente,
las ignoro y paso pero locas me embisten
y siempre me terminan estropeando la noche,
y mira que me las prometían jardines felices
y ahora ando por el pasillo buscando,
buscando  como loco dónde dejé la risa
que venía atada justo en mi brazo,
no es el reloj de lata barata
sino el sentido de mis hechos diarios,

por eso no concilio el sueño adecuadamente,
tengo la sensación de que no cierro el día,
y en ello no percibo que cuando me otorguen el nuevo
lo perderé miserable por las cosas pasadas,
que sí, que es cierto que hay que vivir el presente,
bueno, no, mejor dicho, hay que vivir en él,
sobre o por debajo, que difícil a ras, o sea,
que los dos platillos de la balanza aparquen igual,
y si no se logra se amarga la miel,

le llaman equilibrio, dicen los códigos, es necesario
para escrutar los caminos con la vida en paz,
y que al salir la sangre de los pies de este andar
me premien de vez en cuando, no sé si merecido,
pero sí necesario, mi sueño, yo quiero
que ponga en cero, que deje al cielo con su lucero,
que deje las sombras con su reposo,
que apaguen las luces de los hilos hermosos,
que fluyan gatunos, callados, los colmos
llenando el vacío de unas hojas de un tomo
de los muchos que tengo con mis desvaríos.

Yo no sé por qué te sueño mientras sueño que ya me abandonas,
yo no sé por qué me robas mis tiempos de calma,
yo no sé por qué me llamas cuando ya estoy de espalda,
yo no sé por que no me hablas cuando tu cara me aflora,

yo no sé por qué vas contra tanta corriente,
yo no sé como ponerte un ejemplo más claro,
lo que sí sé es que me paro cuando ya nada se tiene
y que acosa el tiempo de este reloj que siempre desato.

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