lunes, 31 de marzo de 2014

CITA

Todas las mañanas sobre las ocho
te veo tomando café y leyendo el periódico,
y cuando llego siempre tu mirada levantas,
tu mirada sostienes,

como somos tan pocos a esa horas
sin remedio te digo buenos días,
buenos días me dices, buenos días,
y entro en el bar y pido café,

inevitable, mientras, miro por la ventana
que sigues fuera mirando la prensa,
frunces la cara, alguna cosa te altera,
y de nuevo me levantas tu mirada,

me hago el ajeno, distraigo la taza,
el dueño cuenta algún chiste,
¿Cuál podría ser la noticia triste
que ensombreció tu cara?

al día siguiente y de nuevo a las ocho
el mismo rito se va repitiendo,
somos como extraños acostumbrándonos
a coincidir en un momento tan breve,

y cuando acabo el café, salgo y enciendo
un cigarrillo al lado de ti,
no te miro, miro más bien al sin fin,
y me subo al coche y me alejo,

no sin aprovechar, claro está,
que al abrir la puerta vuelva a mirarte,
para comprobar por si acaso
que me miras de lejos,

pero ya estabas andando, creo a tu oficina,
tomabas la calle hacia abajo,
y yo, sin mucho pensarlo,
decidí girar en la esquina,

pero perdí tu pista,
quizás lo pruebe mañana,
ah no, mañana es festivo,
y tu vas si trabajas,

pero, ¿y si ibas mañana?
no concilié el sueño,
¿te lo puedes creer?
mirando el reloj hasta el alba,

y con el mismo gesto que un laboral
marqué el rito diario,
tomé el coche y para allá que me fui,
misma hora mismo local,

pero tú no estabas, normal,
la fiesta sería demasiado evidente,
y cogí un cabreo indecente
y me fui al coche a despotricar,

y en ese momento, casi para arrancar,
se levanto una especie de viento,
y al mirar vi un firmamento
matutino, ¿tú crees que es normal?

cruzabas la calle delante de mí
sosteniéndome una mirada constante,
yo no sabía si tirar adelante
o quedarme fijándome en ti,

y te sentaste en la misma mesa
y, de nuevo, me fuiste a mirar,
o esto es una cita formal,
o son rayos y centellas,

en fin, que me fui a acercar,
y me dijiste ¿quieres un café?
y yo no sabía si usted
me lo decía a mí o al de atrás,

el caso es que sin pensarlo más
dije sí, me apetece ,gracias,
encantada, me llamo Ana,
yo Alba, que bonita mañana.


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