martes, 10 de marzo de 2015

LA CITA

El problema es la toma de muestra,
si es poca se agota pronto,
y si es mucha no es una toma,

y estar seguro que representa al todo,
no necesariamente
las partes centrales,
los extremos también interesan,
las partes blandas, las partes erectas,
arriba y abajo,
derecha e izquierda.

Hay que hacerlo con delicadeza,
de manera que dé la impresión
que lo analizable
siga inalterable.
El probador puede afectar en lo probado,
alterar, confundir, aflojar.

Se requiere un amplio manual
de catadura,
bastante sentido objetivo,
si bien no está mal
algo de caradura.
Tampoco es necesario leerlo entero,
a de previo me refiero,
se puede ir haciendo sobre la marcha
o consultar por la parte adecuada.

Viene bien un paquete de preguntas,
previas, y al buen uso,
de manera que la timidez
no se venza por la furia.
Ten en cuenta que lo tratado
puede ser muy delicado,
se requiere diplomacia
y nada de arrogancia.

La toma debe llegar a los sentidos,
a todos y cada uno, bienvenidos.
Lo normal primero es ver,
después oir y oler,
llegándose al probar
para acabar en el tocar.
Y llegada esta ocasión,
como en un baile de salón,
todos ellos a danzar.
Con ritmo y armonía
organizando la ansiedad,
la curiosidad malsana
y la bestia animal.

Y si al final le satisface,
le convence, le hace,
imagínate la continuación,
pues la muestra fue mínima,
el resto ya es una íntima
y secreta
cosa de entre dos.

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